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Árboles que gritan ¡Mírame!

Más allá del Ombú cartujano de Colón, Sevilla y su provincia gozan de una singular variedad de arbustos que bien merece calzarse las botas de Doctor Livingstone y salir en busca de estos preciados seres.

el 21 ene 2012 / 21:51 h.

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Sevilla y la provincia cuenta con varios ejemplares arbóreos singulares.
Cuando de árboles singulares se habla en Sevilla el Ombú del Monasterio de la Cartuja, ese histórico arbusto del que se cuenta fue traído desde América y plantado por Diego Colón para recordar la vinculación del Descubridor con Sevilla, parece ser el único que viene a la mente. ¿El resto? Unas cuantas palmeras y otros tantos indeterminados, de esos que hay en todas las ciudades. Craso error. Dicen los biólogos que en Híspalis deberíamos ir mirando a las copas de los árboles para apreciar los tesoros que nos circudan sin darnos cuenta.

 

Si, por ejemplo hoy domingo, sale a pasear por la ciudad, llévese consigo estas páginas. Primero encamine sus pasos al Jardín Americano (en la Isla de la Cartuja, a la vera de la pasarela). Allí podrá admirar (...tomar fotos, mirar obnubilado... lo que quieras menor tocar una sola hojita) especies como el quillai, el palo de Campeche y los cedros. No se preocupe por cómo reconocerlos. Por fortuna, en este lugar, todas las plantas cuentan con su leyenda en el que se les da buena información de la vida y milagros del ser que tiene ante sí.

En el Parque de María Luisa no todo iban a ser palomas y patos. Si le damos cancha al reino vegetal nos encontraremos con una panoplia extraordinaria entre la que sobresalen el alcanforero, los castaños de indias rosas, las araucarias, los podocarpos y los zapotes. En este caso, no siempre la información es visible con lo que bien hará en buscar antes en la red de redes imágenes de todos ellos para, como buen explorador, poder contrastar in situ y fotografíar las especies correctas, vaya a ser que se lleve a casa un reportaje visual alrededor del pino.

En los Jardines de las Delicias hallará varios ejemplares de zapotes y en los jardines del Alcázar están los palos borrachos. Hallar todos los árboles de esta nómina debería tenerle ocupado, por lo menos, dos fines de semana. Y alguien debería ya, cuanto antes, orquestar un concurso que consistiera en salir a la calle y perderse por los parques en busca de tal o cual especie.

Pero si es usted un ávido interesado en esta materia, un biólogo en ciernes, un botánico frustrado, un jardinero apasionado o, directamente, si es usted el Doctor Livingstone perdido en la jungla urbana, entonces seguro que necesita un punto de partida más suculento que le haga ir más allá de los límites de esta mariana ciudad que tan mal cuida sus zonas verdes.

Objeto de devoción será entonces la Guía de árboles y arboledas singulares de Andalucía que la Junta ha editado recientemente y que puede descargar, gratuitamente, a través de la web de la Consejería de Medio Ambiente. Leerla de la a la z puede resultar extenuante. Para ahorrarle esta tarea preparatoria, aquí le enumeramos los arbolitos más codiciados, los visualmente más arrebatadores. Aunque una cosa y otra no vayan siempre de la mano con la accesibilidad de los mismos.

En Sanlúcar la Mayor hallará el Acebuche de Casaquemada, a pocos metros del arroyo que confluye con el río Guadiamar. Y en otro extremo, Guadalcanal, el Agracejo de La Jayona tiene una historia que daría, por sí sola, para configurar una ruta del misterio. El interés de la Hacienda Jayona es histórico y trae consigo una leyenda. Su nombre proviene del rey moro Jayón a quien hacia el 1488 junto a su hija Erminda, se les apareció la Virgen María haciendo que se convirtieran al cristianismo.

En Coripe (Sevilla), junto a la Vía Verde de la Sierra, se encuentra el Chaparro de la Vega. Se le estiman más de 200 años. Tiene una copa de unos 30 metros de ancho y 13 metros de altura. Otro individuo particularmente llamativo se localiza en Lora del Río, allí echa raíces el Algarrobo de la Ermita de la Virgen de Setefilla, concretamente en la cima del monte conocido como Campo de la Virgen. Desde el punto en el que se encuentra pueden observarse además las estribaciones de la Sierra Norte de Sevilla y al sur la vega del Guadalquivir. Prepare pues el objetivo.

A las afueras de Constantina, detrás del cortijo La Mina, encontrará un Almez, árbol de gran porte -31 metros de altura- que descolla en un paisaje lleno de olivos, por lo que reconocerlo resulta muy sencillo. Un poco más allá, en Cazalla de la Sierra, encontrará la Encina de El Lobón. Y si pasa por Morón de la Frontera no descanse hasta no toparse frente a frente con la Coscoja híbrida de Armijo.

Más cerca de la capital, a poca distancia de la localidad de El Viso del Alcor hallará el Algarrobo de Las Merras, en lo alto de un cerro desde el que no sólo se ve este municipio, también en un día claro algunos hitos del paisaje urbano de Híspalis. El árbol se encuentra rodeado de campos de cultivo, con lo que se realza aún más su esbelto fuste. No debería dejar de anotar el denominado Alcornoque de Los Villares. Sus casi cinco metros de perímetro de tronco lo convierten en uno de los arbustos de su especie con mayor grosor.

El paisaje -está en El Madroño- corresponde a una dehesa clásica. De nuevo en la Sierra de la Norte, en San Nicolás del Puerto, vislumbrará el Alcornoque de la Casa de los Ingleses, un árbol ubicado a espaldas de las ruinas de las casas de los ingenieros de los ingleses que trabajaron en el Cerro del Hierro. El paisaje le resultará espectacular.

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