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Arellano denuncia la precarización de la universidad, repleta de "interinidades"

El rector de la Universidad de Sevilla vuelve a arremeter contra la política de becas y recuerda que la Junta debe saldar su deuda ya.

el 28 sep 2013 / 16:34 h.

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03 "Soy optimista porque no se gana nada no siéndolo". Con estas palabras tomadas prestadas al psiquiatra sevillano Luis Rojas Marcos, el rector de la Universidad de Sevilla abrió ayer el curso académico ante un Paraninfo que, ya de por sí pequeño, recibió a casi 150 togados (profesores de todas las ramas del saber con ganas de reivindicarse). Y a ellos, por la "injusta e incomprensible situación que viven" como consecuencia de las "normas emanadas del Gobierno, y también en lo que le corresponde" a la Junta de Andalucía, dedicó una de las partes más comprometidas de su discurso. Antonio Ramírez de Arellano denunció las "dosis de precariedad" en la carrera profesional de los docentes, porque "también en esto se menoscaba la igualdad de oportunidades y la equidad". "Las clases sociales más pudientes pueden soportar mejor las interinidades", afirmó el rector, para el que esta política "tendrá gravísimas consecuencias de continuar". A esos "compañeros" a los que "por primera vez en la historia" el Gobierno ha recurrido sus plazas obtenidas tras años de acreditaciones y papeleo, a esos "cientos acreditados sin oportunidades siquiera de concursar", a esas "decenas con figuras provisionales" para que no pierdan sus puestos de trabajo... a todos ellos, el rector les lanzó un capote solidario. Poco más parece que se pueda hacer con el Gobierno y la Junta levantando un muro de contención contra la promoción. El rector aplaudió la búsqueda de "mirlos blancos de la excelencia académica", pero -puntualizó- con esto no es suficiente para abrir con garantías todos los días las puertas de los centros y facultades. "Si cada año perdemos más de un 2% de la plantilla, que se jubila, ¿cuántos cursos podemos esperar a Godot mientras imparten las clases profesores interinos?", se preguntó. Hace tan sólo unos días, el Tribunal de Cuentas hacía público su informe de fiscalización correspondiente a los cursos 2008 y 2009 en las universidades. Y la "apresurada conclusión", en palabras de Arellano, era que sobran universidades y universitarios. "No deja de ser preocupante la falta de rigor sistemática que se aplica a los asuntos serios en nuestros país, lo cual es posible que esté en el origen de nuestros problemas actuales", sentenció. Minutos antes, en la lección inaugural impartida por el catedrático de Derecho Civil Ángel López sobre la autonomía universitaria, éste arremetió duramente contra el ministro Wert por sostener en sede parlamentaria que las universidades son de escasa calidad. Frente a este "planteamiento miserable, no debemos permanecer en silencio", clamó. "Desde luego que no se trata de desconocer las gravísimas carencias sino de manifestar la existencia de ostensibles mejoras en todos los planos". Pero volvamos al discurso del rector. Nuevamente, lamentó el endurecimiento de las becas. "Se me rompe el corazón", llegó a decir en alusión a los "miles de estudiantes que se quedarán sin beca o tienen que devolverla de donde no tienen". "¿Era este el final de nuestro viaje, de la pelea de nuestros abuelos y de nuestros padres? Sólo puedo rebelarme y decir que no", afirmó. Además, recordó a los estudiantes, becados o no, que deben responder con trabajo al esfuerzo económico que hace la sociedad no dilapidando estos recursos. En línea con lo expresado por su homólogo en la Pablo de Olavide, Ramírez de Arellano reconoció sentirse "preocupado" ante el hecho de que con la crisis "se quiera voltear la universidad pública". Por eso, defendió la autonomía universitaria, "un derecho y un valor constitucional que protege las libertades de enseñanza, estudio e investigación". Durante su exposición hubo un momento para la autocrítica, esto sí, un mirlo blanco dentro del panorama universitario español. Arellano reconoció públicamente su desilusión al no haber conseguido que la Universidad de Sevilla volviera este año al club 500 de Shanghai. "Podría buscar excusas en nuestras condiciones de financiación, pero tengo a mi lado al rector de Granada cuya universidad está entre las 400 mejores del mundo en condiciones similares a las que tenemos nosotros". Y cuando ya había quien en la sala pensaba que no haría alusión a ello, el rector reconoció que las expectativas con la Junta de Andalucía "se han cumplido solo a medias" en relación con la solución de los graves problemas de tesorería que tienen las universidades. "Los plazos son perentorios", alertó, para proponer a continuación que se elabore un plan de ahorro concertado entre campus y Junta para evitar que la deuda siga engordando. Al Gobierno de la transparencia que promete la nueva presidenta Susana Díaz le pidió "hacer las cosas bien" porque esto "no tiene sobrecostes" y sí en hacer las cosas " a destiempo o sin la debida coordinación".

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