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Arenas, cuarto intento

El popular parte como favorito y hará una campaña de puntillas amarrado al cambio.

el 09 mar 2012 / 18:36 h.

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Aunque es el claro favorito en todas las encuestas, Javier Arenas insiste machaconamente en que no hay nada ganado. El candidato del Partido Popular conoce bien Andalucía y por eso no subestima la fortaleza de su adversario. "El PSOE está muy incrustado en esta tierra", admite.

Los sondeos confirman que los andaluces ya no tienen el miedo de antaño a que gobierne la derecha, pero una cosa son las encuestas y otra distinta el resultado de la noche electoral. Ayer mismo, Arenas reaccionó con superstición cauta a la encuesta del CIS que le vuelve a situar al las puertas de San Telmo: "Veo en la calle muchas ganas de cambio y el sondeo dice que estamos rozando el Gobierno, pero las elecciones no están ganadas". La encuesta del CIS refleja que el líder popular ostenta un grado de conocimiento mayor que el del presidente de la Junta (82,5%), aunque su puntuación como político es inferior 4,23 puntos frente a los 4,54 puntos de Griñán. Respecto a su labor en la oposición, el 43,3% considera que el papel del PP en los últimos años ha sido "malo" o "muy malo", frente al 29,4% que lo considera "regular" y al 12% que lo ve "bueno".

Conquistar el voto de los pueblos del interior es uno de los grandes retos que Arenas tiene que vencer para lograr una mayoría absoluta que materialice la alternancia política. Otro de los desafíos es consolidar su imagen de presidente y alejarla de la que quiere vender el PSOE, que presentará a Arenas como lo viejo, un candidato que lleva 33 años perdiendo elecciones y un "señorito andaluz" que es uno de los políticos mejor pagados del país.

El PP tiene perfectamente medida la estrategia para mostrar a Arenas como el presidenciable. Mantendrá un perfil bajo y llevará a cabo una campaña sin estridencias, con propuestas diarias contra la crisis. El juego sucio y todo lo que emane del escándalo del fraude de los ERE lo está asumiendo su número dos, Antonio Sanz. Hay quien dice que a Arenas, igual que le ocurrió a Mariano Rajoy, le sobra la campaña, de ahí que no vaya a arriesgar nada y que todo esté controlado al milímetro. El líder popular conserva un discurso tranquilo y "humilde", con constantes referencias a la "lógica" y al "sentido común", como si ambos términos formaran parte inequívoca de su programa de gobierno: "No se puede gastar lo que no se tiene", "Hay que gestionar la administración como un padre de familia"...

Antes de abrir oficialmente la campaña, en Algeciras (Cádiz), los populares se fueron en la mañana de ayer hasta Dos Hermanas para tomar impulso. El municipio sevillano todavía es un fortín socialista, el más rígido tras los envites de las municipales y las generales. Pero Arenas ya ha demostrado que puede entrar en la casa del enemigo y darse un baño de multitudes con banderas azules y gaviotas, aunque para llenar el velódromo nazareno necesitara fletar autobuses de otros pueblos y provincias.

La campaña ya ha arrancado y los socialistas intentarán poner a Arenas entre las cuerdas echándole en cara la gestión de Rajoy en estos pocos meses de Gobierno. Los recortes, la subida de impuestos y la reforma laboral serán las principales armas electorales del PSOE de José Antonio Griñán. El líder de los populares echará mano del presidente del Gobierno y de sus ministros en la batalla autonómica, pero deberá defender los duros ajustes del Ejecutivo sin que le salpiquen demasiado y sin mostrar claramente sus cartas. Ese es su mayor reto. Las elecciones hay que disputarlas. Éste es su cuarto intento de alcanzar el poder. Nunca ha estado más cerca.

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