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Arenas impone el acento andaluz

Rajoy incluye a tres ministros andaluces en puestos clave como un guiño al líder del PP-A ante las autonómicas de marzo

el 21 dic 2011 / 21:08 h.

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Montoro, Arias Cañete y Fátima Báñez.

Si el poder se demuestra con los actos, ayer quedó [aún más] claro que Javier Arenas es el hombre fuerte de la calle Génova. La gran incógnita, la composición del Gobierno de Mariano Rajoy, se despejó a las 19.30 horas para gloria del PP andaluz. Tres andaluces formarán parte del nuevo Ejecutivo, formado por 13 personas, que está llamado a sacar a España de la crisis, y todos ellos ocuparán carteras clave: Cristóbal Montoro dirigirá Hacienda y Administraciones Públicas; Fátima Báñez, Empleo y Seguridad Social; y Miguel Arias Cañete, Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente. Es el primer gesto nítido de Rajoy hacia Arenas para catapultarlo a San Telmo en las autonómicas de marzo de 2012.

 

Desde la aplastante victoria del PP en las generales, en la que tuvo mucho que ver el triunfo histórico del partido en la comunidad, los populares andaluces han repetido machaconamente que Rajoy será su principal "baza electoral". Tanto confiaban en la deferencia del presidente hacia esta tierra -basada en el interés electoral por conquistar la única comunidad (no foral) en manos de los socialistas- que una menor presencia en el Gobierno hubiera resultado un fiasco.


Ninguno de los ministros andaluces sorprendió. Todos estaban en las quinielas, y es que los que conocen bien al presidente dicen que suele ser "previsible". Dos de los tres ministros ya estuvieron en los gabinetes de José María Aznar. Montoro, que ha sido estos años el portavoz económico del partido, deberá vigilar el déficit y de su departamento emanará una parte de los ajustes más duros. Fue diputado por Jaén y en las últimas generales encabezó la lista por Sevilla en sustitución de Soledad Becerril. Rajoy ha tirado de una persona clave de su equipo económico en el Congreso: Fátima Báñez. El nombre de la onubense, que en enero cumplirá 45 años, cobró más fuerza en las quinielas cuando se sentó al lado de Rajoy en la sesión de apertura del Congreso. Es un valor en alza en el partido y tiene el perfil técnico de Soraya Sáenz de Santamaría. Ahora tendrá que diseñar la nueva reforma laboral con sindicatos y empresarios y luchar contra la losa de los cinco millones de parados.


La presencia de Arias Cañete en el Ejecutivo se daba por segura. Era el favorito para dirigir Agricultura -ya fue titular de este departamento con Aznar-, aunque también se barajó para Exteriores. Nacido en Madrid aunque vinculado a Jerez, forma parte del círculo de confianza de Rajoy, al que apoyó sin fisuras en el difícil congreso del PP en Valencia, y ha sido el responsable del comité electoral del partido. Arias Cañete conoce bien la labor agroganadera -su familia tiene fincas agrícolas y de cría de ganado de lidia- y los entresijos de Bruselas, fruto de su experiencia como europarlamentario. Es en la Unión Europea donde se negociará la reforma de la Política Agraria Común (PAC), el principal reto que marcará su agenda en el ministerio. Sucede a otra andaluza, Rosa Aguilar.


arenas, en el banquillo. Aunque algunos daban por hecha la entrada de Arenas en el Gobierno, ni Rajoy ni él contemplaron esa opción. Al menos de momento. Y es que el reto titánico que el dirigente andaluz se marcó en 2004, cuando volvió a la comunidad para recomponer un partido destrozado, está por primera vez al alcance de la mano. Eso sí, detrás de los nombramientos andaluces está claramente la mano de Arenas, quien ayer, horas antes de que se conociera la composición del Gobierno, pronosticaba que iba a estar "muy contento".


Después de hacerse con el Gobierno de España, de la gran mayoría de comunidades y ayuntamientos, la asignatura pendiente del PP es acabar con 30 años de gobiernos socialistas en Andalucía. Nunca ha estado tan cerca: más de una decena de encuestas augura que Arenas podría lograr la mayoría absoluta. Pero, aunque los sondeos están a su favor, su victoria dependerá en buena parte del comportamiento del Ejecutivo central. Son muchos los dirigentes y analistas que vieron en la inconcreción del discurso de investidura de Rajoy un claro guiño a Arenas. O, lo que es lo mismo, que el presidente se va a ahorrar las medidas más dolorosas y la letra pequeña del Presupuesto hasta que pasen las elecciones autonómicas.


En un mitin en Sevilla, Rajoy prometió a Arenas que "hará más de lo que pueda" para que llegue a la Junta. Los dos mantienen una magnífica relación, que se fortaleció cuando el andaluz se erigió en uno de sus principales valedores en el cónclave de Valencia. Rajoy le premió con el cargo de vicesecretario de Política Autonómica y es el que maneja los hilos de Génova. Ahora también La Moncloa tendrá un marcado acento andaluz.

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