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Arenas teme morir de éxito...

Los sondeos vuelven a dar una mayoría histórica al PP en Andalucía y su líder avisa: "Las encuestas las carga el diablo".

el 13 nov 2011 / 20:00 h.

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Las encuestas no cambian nada, hay que llenar las urnas. Esa podría ser la frase de cabecera del PP andaluz. Los sondeos volvieron ayer a dar una aplastante mayoría al PP el 20-N con una llamada especial de atención para Andalucía, una comunidad que -según coinciden las encuestas- dejará de ser el granero de votos de los socialistas para apuntalar a Mariano Rajoy en el Gobierno. Los sondeos nacionales publicados por El País, El Mundo y ABC confirman los resultados de la encuesta del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), que señaló un vuelco histórico en la comunidad andaluza con el PP ganando al PSOE por unos 10 escaños. Los trabajos demoscópicos publicados coinciden en esos datos aunque incluso en el caso de El País y El Mundo van más allá, ya que dan a los populares vencedores en todas las provincias andaluzas, también en Sevilla, que se mantenía hasta ahora como el único bastión que permanecía en manos socialistas. Cabrían empates en Córdoba y Jaén, mientras que los resultados más holgados para el PP se esperan en Almería y Málaga.

Con estos datos, el secretario general del PP andaluz, Antonio Sanz, no pudo resistirse y proclamó que Andalucía "está a punto de hacer historia" en unas elecciones. Sin embargo, el mensaje más insistente de los populares es el que invita a moderar la euforia.

Especialmente cauto quiso ser el presidente del PP andaluz, Javier Arenas, quien una vez más dejó claro que teme morir de éxito y alertó de la importancia de no dar por hecha la victoria popular. Sobre todo, avisó, ante la cita de las autonómicas prevista para la primavera y que estará irremediablemente marcada por el resultado del 20-N.

Arenas quiso bajar a los suyos de la nube y alertó de que las encuestas "las carga el diablo", insistiendo en pedir a su militancia, en el transcurso de un mitin en Granada, que "no haya ni un gramo de exceso de confianza".

A los populares les preocupa que pueda desmovilizarse su electorado, pero sobre todo que se movilicen los indecisos y desencantados del PSOE, abrumados por unos resultados tan históricos para el PP. En ese campo juega Arenas su principal batalla, ya que necesita sumar a muchos votantes tradicionalmente socialistas que puedan inclinar la balanza a su favor, pensando sobre todo en las andaluzas.

En palabras de Sanz: "El máximo aliado del PSOE es el exceso de confianza del PP". Arenas insistió en la importancia de que la gente vaya el próximo domingo a votar -las municipales desmontaron el axioma de que la abstención beneficia siempre a la derecha- y avisó de que "en los tiempos complejos" que corren para el país, se necesita una "mayoría amplia" y "sólida".

Cadena perpetua. El dirigente del PP andaluz estuvo ayer en Granada junto a los números uno por esa provincia al Congreso y al Senado, Concha de Santa Ana y Sebastián Pérez respectivamente. Por vez primera durante la campaña defendió la cadena perpetua, que ya habían abanderado los populares para casos como los crímenes de Mari Luz o Marta del Castillo. Arenas abogó por la "prisión permanente revisable" para "los asesinos de los niños", insistiendo en que quienes cometen este tipo de delitos deben de tener "el mejor castigo posible".

En una de las provincias donde hay más caldo de cultivo para el agravio, el líder popular prometió devolver a Granada "gran parte del poder político" que tiene la Junta, en relación a la Alhambra y a Sierra Nevada.

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