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Aroma de final en la despedida a la montaña mágica

Avalado por dos triunfos consecutivos y precavido por la derrota ante el Valencia y la racha del Espanyol. Así llegó el Betis a Barcelona, patria pequeña de Josep Maria Noguès y de necesidad para un puñado de andaluces que siguen sintiendo en verdiblanco.

el 16 sep 2009 / 01:53 h.

Avalado por dos triunfos consecutivos y precavido por la derrota ante el Valencia y la racha del Espanyol. Así llegó el Betis a Barcelona, patria pequeña de Josep Maria Noguès y de necesidad para un puñado de andaluces que siguen sintiendo en verdiblanco.

La montaña mágica no es en esta ocasión el clásico del escritor alemán Thomas Mann. Se trata de uno de los pulmones verdes de Barcelona, con un emblemático castillo en lo más alto y un estadio que sirvió como escenario principal de los mejores Juegos Olímpicos de la historia. La montaña de Montjüic simbolizó de manera perfecta el salto que Catalunya y el resto de España dieron en aquel ya lejano 1992. Aquellos Juegos legaron un Estadio Olímpico que desde 1997 se ha convertido en la casa del RCD Espanyol. Bautizado posteriormente como Lluís Companys, este enorme complejo de hormigón y acero dejará de ser el campo del conjunto catalán, que en la próxima temporada jugará en su nuevo estadio de Cornellá.

Será por lo tanto la última vez que el Betis comparezca en Montjüic. Y como ocurría la mayoría de las ocasiones en Sarriá, lo hará con ciertos apuros clasificatorios y con una legión de seguidores en la grada. Béticos en la lejanía pero cercanos de corazón, hijos de esa emigración de los sesenta y setenta que tanto contribuyó al bienestar catalán. En esa Barcelona que vio nacer también al actual técnico bético, Josep Maria Noguès, el Betis juega un encuentro ciertamente importante. A cinco puntos de la fatídica zona de descenso, que marca el propio Espanyol, sensaciones encontradas surgen a la hora de analizar al conjunto verdiblanco. Por un lado, tienen los heliopolitanos la posibilidad de certificar la permanencia con el triunfo, pero ningún bético, ni los de Barcelona, las tienen todas consigo. La esencia del equipo invita a pensar en que muy bien se tienen que hacer las cosas para pasar por encima de un Espanyol que llega a la cita en su mejor racha del año, habiendo obtenido diez puntos en las últimas cuatro jornadas para perseguir su pequeño milagro.

Los catalanes, que estaban a ocho puntos de la salvación en la jornada 28, se encuentran ahora a sólo un punto de ella. Si derrotan a los béticos se situarán a sólo dos de ellos, pero en caso contrario le perderían de vista.

Para la cita catalana, el técnico verdiblanco convocó a 18 jugadores, con la inclusión de Arzu por el lesionado Marco Aurelio como novedad más reseñable. Quedaron fuera por decisión técnica Xisco, Monzón y Cañas, mientras que por lesión están descartados Lima, Damiá, el citado Marco Aurelio, Sergio García y Pavone. En cuanto al once inicial, todo apunta a que será Arzu el que ocupe el puesto del turco-brasileño en compañía de Capi en el doble pivote, con lo que el Betis formará con Ricardo; Nelson, Melli, Juanito, Fernando Vega; Arzu, Capi; Edu, Emana, Mark González; y Ricardo Oliveira.

Noguès, a por la salvación. El entrenador del Betis ofreció la tradicional rueda de prensa previa al encuentro y en ella ratificó la importancia del encuentro de esta tarde. "No es una final por haber logrado un buen colchón. Pero ganando allí firmaríamos la salvación. Si vencemos, el objetivo estaría conseguido y si perdemos se complicaría la cosa, pero tendríamos más opciones. Vamos con la mente puesta en ganar", afirmó el técnico heliopolitano, quien añadió sobre el Espanyol que "está en una dinámica positiva y espero un rival ambicioso, que tiene que aprovechar el hecho de jugar en casa. Para ellos es una de sus últimas oportunidades".

Noguès confesó que el partido en Barcelona tiene una connotación especial para él por su condición de catalán y de haber trabajado en el Espanyol: "Me recibirá mi familia y conozco a mucha gente en ese club".

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