Cofradías

Asenjo impone por decreto la igualdad bajo el antifaz

El Silencio, El Santo Entierro y La Quinta Angustia son las tres únicas que aún no había autorizado la salida de hermanas nazarenas.

el 02 feb 2011 / 08:43 h.

Asenjo posa en las escaleras de Palacio.
Nazarenas por la vía rápida. El arzobispo de Sevilla, Juan José Asenjo, firmó ayer el anunciado decreto que permitirá la salida de mujeres en todas las cofradías de Sevilla esta próxima Semana Santa (siempre que haya al menos una hermana que así lo solicite). El pastor de la Iglesia hispalense acaba así por la vía normativa con la resistencia numantina a asumir de motu proprio la equiparación de derechos entre varones y mujeres que todavía hoy -casi diez años después de que el cardenal Amigo les invitara amablemente a ello- ofrecían tres hermandades capitalinas (El Silencio, Quinta Angustia y el Santo Entierro) y otras dos de la provincia (el Santo Entierro y Vera-Cruz de Dos Hermanas).

El decreto, firmado en la fiesta de la Presentación del Señor, determina "la plena igualdad de derechos entre los miembros de las hermandades y cofradías de la Archidiócesis, sin que sea posible -indica el legislador- discriminación alguna en razón del sexo, incluida la participación en la estación de penitencia como acto de culto externo".

Esta normativa, que se promulga con rango de "ley particular", entrará en vigor el próximo 2 de marzo. En la introducción del decreto, Asenjo considera la estación de penitencia como "uno de los principales actos de culto" de las hermandades, al tiempo que "una valiosa manifestación de fe pública y una verdadera fuente de frutos sobrenaturales para quienes participan en ella".

"Como Pastor de la Iglesia de Sevilla, no puedo ignorar sino acoger, con solicitud e interés, la petición de cuantas hermanas, ante las dificultades encontradas en el seno de sus hermandades, expresan su vivo deseo de participar, en igualdad de condiciones con sus hermanos, de tan piadoso instrumento de santificación", añade Asenjo en el preámbulo. La letra del decreto hace referencia además a las Normas Diocesanas de 1997, que ya reconocían a las hermanas la igualdad de los derechos de voz y voto, y a la célebre exhortación pastoral publicada por Carlos Amigo el 12 de octubre de 2001 animando a las hermandades a reconocer la plena igualdad de derechos entre hombres y mujeres.

El decreto incluye una disposición por la que se establece que quedan "derogadas cuantas disposiciones de igual o inferior rango normativo, incluyendo las Reglas de las Hermandades y Cofradías, contradigan esta norma".

Como no podía ser de otra forma, el Consejo de Cofradías ve "coherente" el decreto del arzobispo. Su presidente, Adolfo Arenas, señaló ayer que con la entrada en vigor de este decreto se da cumplimiento "no sólo al derecho canónico, sino a las normas ordinarias de igualdad", al tiempo que se mostró "convencido" de que tendrá buena acogida entre las tres hermandades que aún mantenían el veto a la mujer en sus estaciones de penitencia.

Un eco igualmente positivo ha encontrado el decreto de Asenjo en la Casa Consistorial sevillana. La delegada de Fiestas Mayores y segunda teniente de alcalde, Rosamar Prieto-Castro (PSOE), aplaudió "como mujer" el contenido de esta nueva normativa. "Personalmente, me alegro mucho", señaló.

A juicio de algunos juristas, no obstante, el decreto de Asenjo "abre la veda totalmente" a que las hermanas pidan salir ahora de "costaleras, armadas y monaguillas".

Es la opinión que sostiene el abogado Joaquín Moeckel, hermano mayor del Baratillo cuando en 2001 la Iglesia intentó imponer las nazarenas en su cofradía, lo que le llevó a entablar un pulso judicial que se saldó con la exhortación de Carlos Amigo. "Para zanjar este asunto con un decreto, ya podían haberlo hecho hace 10 años. A mí me gustaría haber visto la valentía demostrada ahora por el arzobispo hace diez años, porque no es lo mismo firmar un decreto que por entonces afectaba a 30 cofradías de las más importantes de la ciudad que hacerlo ahora cuando ya sólo quedan tres". Moeckel indica que este decreto revela las "contradicciones internas" de la Iglesia -"nunca he visto monaguillas en la Catedral", dice- y "quiebra la riqueza cultural de la Seman Santa" al imponer nazarenas en cofradías donde "no había un movimiento real de hermanas".

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