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Atascos y zanjas en el regreso al trabajo

El cruce entre las calles San Jacinto y Pagés del Corro era ayer un atasco continuo con los cláxones de los vehículos como ruido de fondo. "Las obras del carril bici van muy lentas y apenas han terminado el primer tramo de San Jacinto. Ahora queda toda la calle, que ha estado vallada todo este mes y en la que aún no han hecho nada".

el 16 sep 2009 / 07:57 h.

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El cruce entre las calles San Jacinto y Pagés del Corro era ayer un atasco continuo con los cláxones de los vehículos como ruido de fondo. "Las obras del carril bici van muy lentas y apenas han terminado el primer tramo de San Jacinto (entre la Plaza del Altozano y Pagés del Corro). Ahora queda toda la calle, que ha estado vallada todo este mes y en la que aún no han hecho nada". Así, con más resignación que indignación, resume sus quejas Rosa, dependienta de Calzados San Jacinto, un establecimiento que se ubica a apenas unos metros del cruce con Pagés del Corro. "Cuando acaben con ese primer tramo tienen que ir barrio adentro y eso va a coincidir con que la gente ha vuelto ya de sus vacaciones y con que el día 10 comienza el colegio: va a ser insoportable", dice.

Según explica Rosa, el problema es que "hay una valla cercando la acera y estrechando la calle al mismo tiempo que la maquinaria trabaja en las obras, que a veces tienen que cortar el tráfico". Además, San Jacinto es una vía muy comercial y continuamente hay camiones de carga y descarga que tienen que aparcar sobre la acera, poniendo las cosas aún más difíciles. Y a eso se le añade, subraya Rosa, que los dos pasos de peatones que hay en el cruce, en Pagés del Corro, se ponen en verde al mismo tiempo que el semáforo de San Jacinto permite el paso a los vehículos, "por lo que los coches hacen el intento de ir a uno u otro lado pero no pueden, y ahí es cuando se forman los mayores atascos y todo el mundo comienza a pitar. Vamos, que hay que trabajar en la tienda con la puerta cerrada a cal y canto", lamenta.

Otro vecino, Ricardo Marín, denuncia "la desidia del Ayuntamiento". "Estos atascos -explica- son previsibles y debería haber policías ordenando el tráfico y no se ve un policía nunca".

Estas quejas por el ruido, el retraso de las obras y la falta de planificación se repiten en otras zonas de Sevilla, como en Eduardo Dato. José Galán volvió ayer al trabajo en una oficina en esa calle: "Aún seguía una acera vallada por las obras y no había manera de aparcar, y eso sin contar con los atascos que se producen". No muy lejos de ahí, en la calle Francisco de Ariño, que desemboca en Carretera de Carmona, Florencia Corona critica que "los coches quitan las vallas por la noche y aparcan dentro y por la mañana los operarios no pueden comenzar a trabajar".

En el centro, Ulrika Repo, una joven sueca que vive en Jesús del Gran Poder, lamenta la falta de planificación por parte del Ayuntamiento. "Coincidiendo con las obras, han quitado los contenedores de basura. Los vecinos tenemos que guardarla en casa hasta que un camión viene a recogerla a un punto determinado. El problema es que sólo pasa dos o tres días a la semana".

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