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Cofradías

Atrapados en una pesadilla

Sevilla vivió un Martes Santo inédito, sin ninguna cofradía en la calle por mor de las inclemencias meteorológicas.

el 03 abr 2012 / 09:37 h.

Parece un bucle sin fin. Una pesadilla cuyo despertar causa más zozobra y desasosiego que el propio ensueño. Uno, dos, tres... Los días de lluvia y de partes inciertos se hilvanan un año más sin solución de continuidad. Se va un día y viene otro, pero la inestabilidad siempre se queda. ¿Acaso podía existir una Semana Santa más aciaga que la de 2011? Por tercer día consecutivo, las inclemencias meteorológicas siguieron destrozando sin piedad la nómina de esta Semana Santa. La lluvia no tiene memoria y no lleva la cuenta de sus estragos. Por eso no le importó extender su devastadora amenaza en forma de truenos, relámpagos y aguaceros vespertinos para dejarnos por segundo año consecutivo sin siquiera un atisbo de Martes Santo. La crónica de la jornada se resume en una sucesión de malas noticias y en un ir y venir presuroso de los nazarenos desde su casa a los templos y viceversa con la decepción a cuestas. Curiosamente, las seis primeras cofradías de la nómina adoptaron la decisión de suspender sus salidas sin haber caído una sola gota sobre la capital. Con un riesgo de lluvia que alcanzó hasta el 80% entre las 18 y las 20 horas, las predicciones meteorológicas eran lo bastante agoreras como para aventurarse a una salida a ciegas, de ahí que ayer imperara la cautela entre todas las hermandades del día y, una tras otra, acordaran abortar sus estaciones de penitencia. La primera gran decepción se vivió en el barrio del Cerro del Águila donde, después de consumar una prórroga de una hora buscando el milagro, el hermano mayor, José de Anca, confirmó el peor de los presagios. La probabilidad de lluvia a partir de las 15 horas se incrementaba hasta el 60%, un riesgo "inasumible" para una hermandad tan distante de la Catedral y con escasísimas opciones de guarecerse en su periplo hasta el Centro. Las puertas de la parroquia de los Dolores se abrieron a las 17 horas para recibir la riada de vecinos y devotos que quisieron enjugar la pena contemplando los pasos de la hermandad en la quietud del templo. La siguiente ficha de dominó en caer en este tablero de la desolación fue en la Puerta de Carmona. El comisionado Jesús Creagh y su equipo de colaboradores también recurrieron al comodín del receso para alimentar algo la esperanza. A las 15.50 horas, sin embargo, se ratificada que San Esteban no salía. "Esta es una hermandad muy grande, de muchísimos niños, que lleva muchos hermanos y que tiene el problema de la salida y entrada de los pasos. Si por cualquier motivo en la calle nos coge un tenmporal, el daño sería irreparable". Sólo media hora después, a las 16.20 horas, los crecidos porcentajes de lluvia se cobraban una nueva víctima, en este caso, en el Paraninfo de la Universidad. Los Estudiantes acordaba no salir y en su lugar la hermandad procedió al rezo del viacrucis. En el interior del Rectorado se quedaron revoloteando los 107 monaguillos del palio y los 80 del Cristo que ayer tenían previsto salir ante los pasos. Poco antes de las seis de la tarde, y en un abrir y cerrar de ojos, los dos pasos de la cofradía recorrieron la distancia que separa la puerta del Rectorado de la capilla universitaria. En la parroquia de Omnium Sanctorum tampoco se obró el milagro. Al filo de las 16.50 horas, la hermana mayor de Los Javieres, Maruja Vilches, trasladaba, emocionada, a sus hermanos el acuerdo del cabildo de oficiales de suspender la estación de penitencia. "Él ha querido por segundo año consecutivo no salir", los mismos que lleva Maruja Vilches sin estrenar su vara dorada en las calles. Los agoreros partes meteorológicos no dejaban lugar a otra opción. El desencanto seguía viajando de acera. En la Calzada, a las 17.15 horas, se comunicaba a los hermanos la peor de las noticias. Los tres pasos de San Benito tampoco este año saldrían a la calle. Después de nueve años como hermano mayor, Manuel Bermudo, se despedía de la vara dorada con un amargo regusto. En San Nicolás el cabildo de oficiales se reunía por última vez a la par que en numerosas localidades del entorno de la metrópoli llovía con saña y sobre la capital se cernía el diluvio universal. También en La Candelaria tuvieron fácil tomar la decisión: "Por desgracia los pronósticos se mantienen. Llueve en todos los alrededores de Sevilla. Vamos a suspender la salida porque las condiciones meteorológicas no nos van a permitir hacer una estación de penitencia digna", zanjó la incertidumbre el hermano mayor, José María Cuadro. Quedaban aún los dos últimos cartuchos. Pero el impenitente aguacero que descargó sobre la ciudad terminó por enfriar los ánimos. Poco antes de las ocho de la tarde la hermandad Santa Cruz hacía oficial la decisión de suspender su estación, por lo que su nuevo y revolucionario itinerario quedó en papel mojado. Habrá que esperar un año para comprobar sus bondades. El relato de este Martes Santo finalizaba a las 20.15 horas, cuando desde San Lorenzo llegaban noticias de la suspensión de la salida procesional del Dulce Nombre. Este año ni siquiera hubo amagos de salir. Concluía así el Martes más triste de la época reciente.

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