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"Aznar pasó la Nochevieja de 2000 en el búnker de La Moncloa"

Más de 30 años al frente de la Secretaría de Presidencia del Gobierno de España. La historia reciente del país ha pasado por las manos de María Ángeles López de Celis, que se integró en La Moncloa en 1978. 

el 01 nov 2010 / 19:28 h.

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María Ángeles López de Celis, durante su reciente visita a Sevilla.
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Esta mujer ha sido testigo de los grandes cambios en la nación, desde la transición hasta nuestros días, desde Adolfo Suárez hasta José Luis Rodríguez Zapatero. Sus vivencias le han llevado a escribir Los presidentes en zapatillas, un libro que según la propia autora, pretende "rendir un homenaje a estos hombres que han dirigido los destinos de España".

Su entrada como secretaria de Presidencia coincidió con el mandato de Adolfo Suárez, al que ella describe como "osado", aunque si tiene que elegir algún defecto, afirma que era "bastante desordenado". Ambos conectaron enseguida. El momento decisivo de Suárez llegó en 1981, cuando se vio obligado a dimitir. "Fueron momentos muy tristes. Estaba muy solo, cada vez los apoyos eran menos. Su propio partido le dio la espalda y desde todos los sectores del país se pedía su cabeza", recuerda la secretaria.

Pero sin duda el gran momento en la vida de Suárez fue de golpe de Estado del 23- F. López de Celis explica que en La Moncloa se vivió "con muchísima preocupación, pensábamos que en una tarde peligraba el trabajo que habíamos hecho durante cinco años". Ese día, en el que "cerramos las verjas del palacio y nos quedamos dentro, esperando los acontecimientos", la familia Suárez "permaneció como una piña en su domicilio".

A Suárez le sustituyó Leopoldo Calvo-Sotelo, al que califica como el mejor formado para el puesto, el más intelectual.

Y la gran revolución llegó en 1982 con la victoria del PSOE. "Felipe González no sólo cambió La Moncloa, sino también este país. Fue el que hizo la verdadera transición de España y nos adecuó al resto de lo países europeos de nuestro entorno, porque realmente, a partir de su gobierno, estos dos últimos presidentes ya tenían el camino andado", asegura López. La secretaria reconoce el carisma del tercer presidente de la democracia, pero considera que "era huraño, en las distancias cortas era poco hablador y solitario".

A José María Aznar, por su parte, la secretaria le asigna una personalidad "adusta", al mismo tiempo que una "voluntad de hierro". Durante su mandato, "los métodos y la forma de trabajar cambiaron, la estructura estaba mucho mejor organizada, nosotros (los funcionarios de La Moncloa) pasamos a la retaguardia. Por la forma de ser de Aznar, no era aquello tan cercano", explica antes de añadir que "su círculo de colaboradores no fue tan correcto con nosotros como el propio presidente". Y es que según relata la autora del libro, hasta ese momento y sobre todo, en los primeros años de la democracia, los trabajadores se encontraban "en una cercanía permanente, éramos partícipes de todo".

López de Celis rememora de aquella etapa una anécdota significativa: el presidente Aznar, junto a Francisco Álvarez-Cascos y Ángel Acebes, pasaron la Nochevieja del temido efecto 2000 en el búnker del Palacio de la Moncloa, que fue creado años antes por Felipe González.

El papel de las esposas. Durante el gobierno de Aznar, destaca también el protagonismo de Ana Botella, mayor que el de las otras cuatro mujeres, "tomó las riendas como la esposa de un primer ministro, con un papel a la americana". Por el contrario, Sonsoles Espinosa, mujer del actual presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, "es una persona dedicada a su profesión, a su familia, que preserva y protege su vida privada".

Según la secretaria "a Espinosa le costó integrarse en La Moncloa desde el principio". Por ello, se muestra segura "de que su opinión va a ser muy importante para su marido en la decisión de presentarse o no a las próximas elecciones, ya que la relación de ambos así lo transmite". Al definir al actual presidente del Gobierno, López no tiene dudas "es optimista y quizás, algo ingenuo", puntualiza. Asimismo, aunque para la autora del libro estos cinco presidentes "no son comparables ni por sus personalidades ni por sus ideologías", identifica en ellos una cualidad común, que es "su voluntad de servicio al país". Algunos también comparten lo que ella llama "síndrome de La Moncloa", relacionado "con la influencia del poder". Sus síntomas son "el endiosamiento y cierto distanciamiento de la realidad", asegura.

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