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Baby english, really?

¿Un niño que balbucea puede aprender otra lengua que no sea la materna? Los expertos están convencidos de la respuesta: sí.

el 29 nov 2014 / 10:00 h.

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guarderiaNo levantan un palmo del suelo, pero los 20 niños de la clase de dos años de la guardería Pato Donald, frente al colegio de Los Maristas en el barrio de Triana, se sientan sin rechistar ante la orden de la teacher. "Sit down, boys and girls!". Karen Muckey, americana afincada en Sevilla desde 1998, aún recuerda cómo fue su primer día de clase a bebés de cuatro meses: "Me fui llorando". Porque la pregunta es: ¿un bebé que todavía balbucea puede aprender un segundo idioma? La respuesta dada por los profesionales es contundente: con ocho meses, los bebés son capaces de distinguir los sonidos de una lengua y otra, y antes de los cinco adquieren la competencia nativa de ese segundo idioma. "Aunque no hablen, lo que escuchan se queda y, en algún momento, termina saliendo", explica Karen después de una clase de media hora en la que pasa de una actividad a otra sin solución de continuidad. "No puedes parar. Ahora, cuando hago entrevistas de trabajo para contratar a nuevos profesores, sé quién puede valer para esto y quién no", afirma. 600_DibaaujoKaren es consciente de que la apuesta de su academia (The english business), con tres centros en Triana, dos en Espartinas y uno en Bormujos, divide a los padres en dos bloques: el de los que se muestran escépticos y los que creen en que el aprendizaje de un idioma es más fácil cuantos menos años tienen los niños. "Es difícil vender este tipo de actividades. Los padres creen que no funciona. Hay mucho escepticismo, incluso entre colegas, que no se creen que soy capaz de dar media hora de clase a niños de 2 años sin que se muevan". La palabra que martillea a los padres, y a los centros educativos sean del color que sean, en los últimos años es bilingüismo. Pero, ¿qué es ser bilingüe? El niño bilingüe es aquel que tiene dos lenguas maternas, lo cual no significa que haya que tener sí o sí madre o padre nativos. La clave para favorecer que el niño sea bilingüe es que este "escuche, escuche y escuche" todo el día esa segunda lengua que se le quiere enseñar. El contar con esta capacidad es doblemente bueno porque investigaciones recientes aluden a que ser bilingüe desarrolla un cerebro más flexible y eficiente, así como una mayor capacidad de atención y concentración de resolución de problemas. Karen Muckey añade un último beneficio a tener antes contacto con otro idioma: estos niños consiguen antes certificar oficialmente su nivel. "Algunos de nuestros niños ya tienen el B1 y están empezando con el B2 (First Certificate) en cuarto de ESO (16 años).    

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