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Cofradías

Barbeito: "El silencio ha sido el aplauso más hermoso"

Barbeito dedica el texto a Asenjo  al que agradece su «cercanía»

el 21 mar 2010 / 21:55 h.

El pregón de Barbeito acumuló todos los aplausos al final. Ni una interrupción, ni un tímido amago en la hora y ocho minutos que duró su intervención en el Maestranza. Un gesto "busca¬do", según el propio periodista, que más tarde agradeció en los discursos del almuerzo celebrado en su honor en el Alcázar: "El silencio que me habéis regalado hoy [por ayer] ha sido el aplauso más hermoso que he podido tener".


Despojado ya del chaqué de Ibáñez y ocultando sus ojos tras unas gafas de sol, Antonio García Barbeito llegaba al recinto del Alcázar sobre las tres de la tarde. No lo hacía solo, sino acompañado del séquito familiar y del "jefe", como apodó cariñosamente a su amigo y compañero de profesión (desde ayer también de atril) el periodista Carlos Herrera. En los postres dedicó unas palabras a los "grandes sacrificados" del pregón:"Mi Carmela (por su esposa), que ha aguantado lo que no saben ustedes, y mis niños: mi Mamen y mi Joselito", señaló ante los comensales reunidos en el Salón de Tapices, en su mayoría familiares y amigos. A ellos, "a los amigos de siempre" agradeció el cariño recibido desde su designación. Sobre Herrera dijo que había sido como "una cisterna averiada", con goteo constante en estos cuatro meses: "La noche de mi elección me dijo: Mañana quiero las diez primeras líneas, y el 15 de diciembre la primera lectura del pregón". El anecdotario del pregonero fue despertando las ri¬sas en las mesas, en las que el orbe cofrade estuvo representado únicamente por el hermano mayor del Dulce Nombre de Bellavista, Alfonso Lozano.


Respondiendo a la división de opiniones que de manera soslayada circuló en los corrillos del aperitivo, este aznalcazareño aclaró: "He venido bruto, como de pueblo que soy. No tengo dos coplas. Si le sirve a Sevilla esta voz de cateto, bien, si no, no pasa nada". Al hacer referencia al nuevo arzobispo le añadió el tratamiento de "queridísimo", pues precisamente a él había dedicado su texto:"Estoy empezando a quererle, gracias por su cercanía". Y bromeó: "Lo va a tener usted muy difícil para no beatificarme".
Minutos antes su fiel amigo, Carlos Herrera, acuñaba un nuevo término para calificar el pregón: "Un barbeitazo. No sabía si era Barbeito o San Pablo el que daba el pregón".

Herrera defendió públicamente "la valentía" de un texto "muy religioso", del que vaticinó "va a ganar con las horas, pues además de ser muy sevillano, es para ser leído tanquilamente". Eso sí, sólo le puso un pero: "Sin acritud, ha sido el pregón que ha roto con muchos preceden tes. Magnífico, pero dicho con la corbata más horrorosa (de rayas roja y blanca, regalo de Del Nido)", ironizó Herrera.

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