Economía

Barclays pone a la venta 4.150 millones de negocio bancario en Andalucía

Casi 87.000 clientes, una treintena de sucursales y penetración en patrimonios agrarios conforman su cartera. Caixabank admite su interés por hacerse con la filial española del banco británico.

el 14 jun 2014 / 23:40 h.

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Llegado el mes de diciembre, es tradicional una convocatoria de Barclays en Sevilla. En el hotel Alfonso XIII se citan sus clientes agrícolas de Andalucía para escuchar las últimas novedades de las ayudas al campo, siempre con una conferencia del máximo responsable del Ministerio de Agricultura en el departamento del Fondo Español de Garantía Agraria (FEGA, el que maneja los dineros de Bruselas). Los allí congregados no son precisamente pequeños productores, sino medianos y grandes patrimonios agrarios. Ese negocio está ahora en venta, como lo está el negocio entero de esta entidad financiera en España, y Caixabank –convertido en primer banco en la comunidad– lo quiere, como quiere la filial española entera. Una de las sucursales de la entidad financiera británica Barclays en la capital mañagueña. / EL CORREO Una de las sucursales de la entidad financiera británica Barclays en la capital mañagueña. / EL CORREO Lo desean también BBVA, Sabadell, Bankinter y el Popular, aunque la puja abierta es cosa de tres: ese primer banco y los dos catalanes. Caixabank, por boca de su consejero delegado, José María Nin, reconocía esta misma semana que la entidad –que pegó su acelerón andaluz a raíz de la integración de Cajasol– tenía mucho interés en tomar Barclays España, filial del grupo bancario británico, decidido a marcharse de nuestro país al arrojar pérdidas. ¿Cuáles son las dimensiones del Barclays en Andalucía? Sus últimos datos desagregados concretan que el volumen de negocio (suma de créditos y depósitos) alcanza los 4.150 millones de euros, aproximadamente el 13 por ciento del conjunto del Estado. A diciembre pasado, eran 33 las oficinas en la región, con una cartera de casi 87.000 clientes. De ellos, alrededor de 1.900 procedían de la actividad agroganadera, en especial de las provincias de Sevilla y Córdoba y de Jerez de la Frontera. No es sólo dinero de los clientes agrarios –estaría por encima de los 300 millones de euros en la comunidad–, sino también el trasiego de solicitudes de las ayudas de la PolíticaAgraria Común (PAC). La entidad financiera asegura tramitar alrededor de la quinta parte del volumen de las subvenciones comunitarias en esos territorios principales. Si cogemos los datos del ejercicio 2013 en el Fondo Andaluz de Garantía Agraria (FAGA), el organismo pagador de la Consejería de Agricultura, el importe no sería inferior a los 150 millones. No es exactamente el modelo de banca privada, o de grandes patrimonios, pero el desplegado por Barclays está orientado a un segmento premier, esto es, clientes con un poder adquisitivo medio-alto, empresarios y profesionales. Es precisamente su atractivo, además del hecho de que su corta red de sucursales evita los problemas de duplicidades (o solapamiento de oficinas). La banca busca ahora seguridad en la clientela (nóminas, ayudas, empresas y profesionales autónomos). Siete en Sevilla, una en Huelva, cuatro en Cádiz, dos en Córdoba, dieciocho en Málaga, una en Jaén, tres en Granada y una en Almería conforman la red de sucursales y cajeros de Barclays en la comunidad andaluza. La espantada del banco británico se produce debido a las pérdidas que arrastra. Las cuentas auditadas de cierre de 2013 revelan 264,87 millones de euros de números rojos, superiores incluso a los 226,44 millones arrojados el ejercicio anterior. Los depósitos de los clientes ascendían el año pasado a 14.168,38 millones, y a 20.108,6 millones los créditos otorgados. El volumen total del activo se situaba en 23.265,28 millones, frente a los 26.053,36 millones del cierre de 2012. «Las pérdidas se justificaron por el lastre de los costes de la reestructuración acometida en el año y los cargos por provisiones de insolvencias», indica el informe de gestión de 2013. En concreto, 161 fueron las sucursales cerradas en el país, hasta las 271 actuales. La plantilla media para ese ejercicio era de 2.986, frente a 3.385 de 2012. Ese lastre está muy vinculado al ladrillo y, por tanto, a la depreciación de las viviendas y a los préstamos fallidos al sector promotor e inmobiliario, y buena parte del riesgo se concentró en la provincia de Málaga (en la Costa del Sol). Barclays llegó a España en 1974. Dos vías principales tuvo de crecimiento; orgánica, a través del desarrollo del propio negocio; e inorgánica, mediante las compras de Banco de Valladolid (en el año 1982) y Banco Zaragozano (2003).

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