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Economía

Batalla biológica en la dehesa

Fuerzas aéreas de pájaros insectívoros y murciélagos contra las plagas y la ‘seca'

el 21 feb 2010 / 21:08 h.

Nido patentado para criar murciélagos en una de las fincas de Francisco Volante.

"El silencio en la dehesa no es paz, sino muerte". Sin aves insectívoras, murciélagos, reptiles y arañas, encinas y alcornoques están condenados a fenecer minados por sus plagas principales, minúsculos ejércitos de orugas defoliadoras, ceramby, cochinillas de la hoja, hormigas rabiceras, toritos, orugas barrenillo, tortricidos y banalinos. Y las armas con las que defenderse y atacar no están tanto en los pesticidas químicos como en la propia naturaleza. El onubense Francisco Volante hace de la bioversidad su táctica guerrera contra esos mortales bichos y el mal de la seca.

Cuarenta años lleva obserbando los problemas que aquejan a las encinas, y la conclusión sobre sus orígenes no es otra, sostiene, que el desequilibrio ecológico: proliferan los gusanos e insectos y desaparecen sus depredadores. "No hay bulla de pájaros. Ese silencio da miedo". Según dicen en la asociación Foro Encinal , forjada por instituciones públicas y privadas en defensa del ecosistema de la dehesa, las fincas de Volante son "un oasis en medio del desierto". Y en esta lucha, ¿cuál ha sido su táctica?

Colocar nidos. Tal y como suena. Se trata de nidos cilíndricos, semejantes al tronco de un árbol, colocados en contra de los vientos dominantes para evitar la entrada de avispas que impidan el anidamiento y con un sistema de protección frente a hormigas y ratas. Casas de diseño y cuasi búnkeres para cinco especies de pájaros insectívoros, como el herrerillo común, y murciélagos. Y están patentadas.

Francisco Volante, que se declara amante de la naturaleza y la ecología, explica que un murciélago llega a ingerir en una sola noche insectos que equivalen a un tercio de su propio peso, mientras que el herrerillo común come por día hasta 300 gramos de insectos y gusanos.

En sus 55 hectáreas de encinar, los nidos han permitido criar en torno a 600 aves insectívoras y unos 250 murciélagos, que son sus fuerzas aéreas contra los carniceros de las encinas. "Científicamente no lo puedo demostrar, sólo puedo aportar mis 40 años de experiencia y la salud, el vigor y el color que muestran mis encinas. A mí las plagas ya no me preocupan, pues conozco perfectamente cómo defender el ecosistema de la dehesa".

Polinizar también. Pero los aliados del agricultor onubense cumplen, además de la guerrera, otra función, esta vez reproductora. En efecto, relata que, ante la paulatina desaparición de abejas y avispas en las dehesas, sus militares contribuyen a polinizar las encinas y los alcornoques, de ahí el lógico incremento de la producción de bellotas.
Los nidos que comercializa, comenta, tienen un precio de entre 35 y 40 euros, pero teniendo en cuenta que duran décadas (están fabricados con acero y una madera especial que resiste la humedad, el calor y la carcoma), en varios años están amortizados con la montanera adicional.

Sin embargo, advierte, siempre hay que buscar el equilibrio con el medio. La población de aves insectívoras, argumenta, debe ser acorde con la extensión de la finca, el número de encinas y la incidencia de las plagas, pues sería contraproducente que los pájaros murieran al no tener qué comer.

Divulgación. Gracias al apoyo del Foro Encinal y de la patronal agraria Asaja -que la semana pasada divulgó en la localidad sevillana de Cazalla de la Sierra esa experiencia durante sus XXVI Jornadas Ganaderas y de la Dehesa-, Volante puede dar a conocer sus investigaciones de campo. Lamenta el escaso interés demostrado al respecto por la Consejería de Medio Ambiente. Su objetivo, que los nidos se subvencionen y se creen talleres de formación para este tipo de lucha biológica. "Desde los despachos oficiales se idean muchas cosas que, al final, no sirven", se queja.

Con la citada asociación forestal, el onubense ha firmado un convenio para extender la técnica de combate al mayor número de dehesas posibles. Será grande la batalla contra la seca.

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