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Bay vuelve con sus juguetitos

el 30 jun 2011 / 15:20 h.

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Un cartel de una tienda del centro anuncia rebajas de hasta un 70%.
Si se están preguntando por qué el hecho de que el cambio de la actriz principal de las dos primeras entregas de Transformers tenga el suficiente peso como para formar parte del segundo titular, les diré que, siendo muy sinceros, hasta la fecha, la saga orquestada por Michael Bay me importa tanto como la vida sexual del escarabajo pelotero y que, puestos a destacar algo, por qué no el que la explosiva Megan Fox no haya renovado en su papel y, en su defecto, se haya contratado a la escuálida mo-delo metida a actriz Rosie Huntington (y no voy a entrar en valorar cómo una chica a la que le hace falta un cañonazo de lentejas ha sido elegida como la mujer más sexy del año).

Valoraciones dignas de Sálvame al margen, lo que no se puede negar es que, por mucho que lo haya ocultado tras una gruesa cortina de diversas acrobacias y ruidosa pirotecnia, en lo que a guiones se refiere, las dos películas que hemos podido ver con Shia LaBeouf en la piel de Sam Witwicky han sido un ejemplo clarísimo de lo que nunca se debería perpetrar de cara a ser exhibido en cines.

Obviamente, el que ambos filmes tengan sendos libretos que perfectamente podrían haber estados escritos por mi sobrina de siete años (y creo yo que a ella le habrían salido mejores), no ha servido de impedimento para que el público accediera en masa a las salas para consumir las descerebradas películas, contando Transformers con la desmesurada recaudación de algo más de 700 millones de dólares a nivel mundial, y la segunda con la gargantuesca cifra de cerca de 850 millones.

Si datos mucho más modestos han llegado a justificar el tener que soportar secuelas insufribles, los bombazos que supusieron ambas partes garantizaban, más allá de toda duda que Dreamworks (no olvidemos que detrás de la producción de Transformers se encuentran los intereses de Steven Spielberg) contaría de nuevo con el temible Michael Bay para volver a mover la cámara como un poseso, algo que el cineasta norteamericano lleva haciendo de forma incansable desde que en 1995 diera el salto del mundo del videoclip a la gran pantalla con la simpática y adrenalínica Dos policías rebeldes, la cinta que suponía el primer papel protagonista de relevancia para esa superestrella llamada Will Smith.

Certificado como una apuesta segura de cara a los blockbusters veraniegos, nueve han sido las producciones que han llevado el nombre de Michael Bay en el apartado de director. Casi una decena de filmes que han demostrado, una y otra vez, que el cineasta no es amigo de los libretos sesudos y sí de los espectáculos megalomaníacos, una característica a la que no se escapan ni La roca, ni Armageddon, ni Pearl Harbor, ni la segunda entrega de Dos policías rebeldes, ni La isla ni, por supuesto, las dos partes de Transformers con las que nos ha "deleitado" hasta ahora.
Amante del montaje a plano por segundo, la dirección de Michael Bay (algo que sus muchos detractores siempre terminamos sacando a colación cuando queremos arremeter de frente contra lo narrativamente incomprensible de muchas de las secuencias de sus filmes), sobre todo en lo que a la saga robótica compete, ha ido apoyándose cada vez más en una tarea, la de la post-producción, sin la cual casi ninguna de sus frenéticas propuestas podría haberse llevado a cabo ni en cintas anteriores ni, por supuesto, en esta que hoy nos ocupa.

Irónicamente, el trailer (siendo precisos, el estupendo teaser, y los muchos trailers que ya se han podido ver) de Transformers 3, subtitulada El lado oscuro de la Luna, es uno de los mejores que se han podido ver desde comienzo del año y la cinta promete, una vez más, hacer subir la adrenalina hasta el techo de la sala con el enfrentamiento (y no voy a caer en la trampa de decir definitivo, que nunca se sabe) entre los Autobots, los robots buenos, y los Decepticons, los malos, que en esta ocasión, y tal como refleja el citado trailer, se las verán cara a cara con el telón de la carrera espacial de por medio.
Arranque de un verano que promete emociones fuertes (aunque sean más palomiteras que nada), Transformers 3 dará, inevitablemente, mucho que hablar.n

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