Cultura

Benditos maestros

el 16 sep 2009 / 08:34 h.

Tras un paréntesis de un año, la segunda edición del Festival de Música de Cámara Joaquín Turina nos recuerda lo importante que para una Ciudad de la Música constituyen este tipo de eventos, generadores de futuros proyectos y sorpresas, siempre y cuando reciban el mimo y la atención que merecen de público e instituciones.

Sus participantes no se limitan a la clásica sucesión de conciertos, sino que generan, con su entusiasmo y dedicación, colaborando y compartiendo conocimientos y experiencia, una fuente de inspiración para músicos presentes y futuros.

De la veteranía y la autoridad de Félix Ayo al empuje de Israel Fausto Martínez asombra que este grupo de artistas haya encontrado tan alto nivel de compenetración y cohesión sin ser colaboradores habituales, dando lugar a lo que podríamos considerar conjuntos de ensueño.

El mozartiano 'Quinteto para piano e instrumentos de viento' de Beethoven, en trascripción para piano y cuerdas, se saldó con un sonido sedoso y un 'andante' de fuerte lirismo. Daniel del Pino se reveló como excelente acompañante en el 'Poema de una sanluqueña' de Turina, cuyo poco divulgado legado vamos descubriendo gracias a esta iniciativa.

El violín de Esther Hoppe exhibió mayor cuerpo y embrujo en los dos temas extremos de este melancólico canto a la belleza que en los centrales. Pero la guinda la puso una interpretación antológica del 'Quinteto' de Brahms, generosa en nervio y tensión, aristada, matizando extraordinariamente cada timbre y detalle, y con un espectacular control de las dinámicas.

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