Economía

Berlín y París afrontan con diferencias la capitalización de la banca

Merkel y Sarkozy se reúnen hoy en Berlín para intentar evitar el ‘crack’ financiero si Grecia cae

el 08 oct 2011 / 18:10 h.

Grecia preocupa y mucho a los dos grandes líderes de la Eurozona, los máximos dirigentes de Alemania y Francia. La posible quiebra del país heleno arrastraría a muchas de sus entidades financieras, que necesitan recapitalizarse para afrontar tan difícil tesitura. Eso sí, hay distintas formas de hacerlo. Y en ello es en lo que no se ponen de acuerdo el presidente galo, Nicolas Sarkozy, y la canciller germana, Angela Merkel, que se reúnen hoy para discutir la manera de inyectar capital a la banca europea antes de la cumbre del 17 y 18 de octubre, donde se espera que los países del euro tomen una decisión sobre este asunto.

Así, Alemania aspira a que los bancos con problemas intenten salvar el escollo por sí mismos, con dinero propio. En el caso de que no fuera posible, la opción defendida por Merkel es que acudan en su ayuda los Estados nacionales. El fondo de rescate para países en estado de alerta -al que ya han acudido, además de Grecia, Irlanda y Portugal-, según la canciller, sólo debe ser utilizado para salvar a entidades financieras como último recurso. Es decir, que el dinero público de los socios europeos debe dejarse sólo para situaciones extremas.

Todo lo contrario opina el presidente francés. Para Sarkozy, el fondo de rescate sería la primera opción en el caso de que sus bancos se fueran a pique por la grave situación que vive Grecia. En cualquier caso, el Gobierno francés ha salido esta semana a defender que entre este país y Alemania no había ninguna divergencia. Esta misma semana, Merkel ha defendido que el fondo puede acudir en auxilio de las entidades "sólo bajo condiciones estrictas y en el caso de que su situación suponga una amenaza para el euro en su conjunto". Francia, sin embargo, quiere que sus recursos se puedan emplear de forma directa para zanjar las crecientes dudas sobre la banca.

Lo cierto es que los bancos galos son los más expuestos a la deuda griega, con 53.000 millones. Les siguen precisamente los alemanes, con 34.000 millones.

En Bruselas, los vientos soplan a favor de la postura germana. Lo dejó claro el pasado viernes el comisario de Asuntos Económicos, Olli Rehn, quien también defendió que el fondo de rescate debe ser el último recurso a la hora de recapitalizar la banca europea. "Confío en que al menos los países con triple A y la mayoría de los Estados miembros de la UE puedan [recapitalizar bancos] a través de los mercados o con sus propios fondos", indicó.

El Ejecutivo comunitario presentará en los "próximos días" una propuesta sobre cómo debe hacerse la recapitalización de forma "coordinada". Se trata de "evitar lo que ocurrió en 2008, cuando algunos Estados miembros decidieron actuar primero y el resto tardaron unas semanas más y los mercados se aprovecharon", explicó, en referencia a Irlanda, que fue el primer país en garantizar todos los depósitos y deuda.

Ayer mismo Sarkozy recibió en el Elíseo a la directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Christine Lagarde, para analizar la situación de la Zona Euro y preparar el encuentro del G-20 de noviembre. "Es una oportunidad para hablar de los preparativos de la cumbre del G-20 en Cannes y de la situación de la Eurozona", informó el Gobierno galo en un breve comunicado.

También ayer el diario alemán Frankfurter Allgemeine Zeitung, publicó que los cinco grandes bancos franceses serán recapitalizados con una inyección de entre 10.000 y 15.000 millones de dinero público, según fuentes financieras. Así, apunta a que Berlín y París están cerca de cerrar el acuerdo. Como contraprestación, el alemán Deutsche Bank también será recapitalizado.

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