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Bermejo dice que la huelga 'autodegrada' a los jueces

El ministro de Justicia es vehemente, directo y clarísimo, y así fueron sus declaraciones de ayer sobre la huelga de jueces de mañana. Sostiene Fernández Bermejo que el paro va a "autodegradar" al Poder Judicial y que los ciudadanos "asumen mal que los jueces no cumplan las normas".

el 15 sep 2009 / 22:46 h.

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(Vídeo: P.Y/El Correo)

El ministro de Justicia es vehemente, directo y clarísimo, y así fueron sus declaraciones de ayer sobre la huelga de jueces de mañana. Sostiene Fernández Bermejo que el paro va a "autodegradar" al Poder Judicial y que los ciudadanos "asumen mal que los jueces no cumplan las normas". Dice que están haciendo "rechinar" el marco constitucional, y que por eso su actitud es "inaudita" en España.

No se anda por las ramas, no usa eufemismos ni elude la polémica. Mariano Fernández Bermejo acudió ayer a Los diálogos de El Correo de Andalucía -con el patrocinio de Azvi- a sólo 48 horas de la primera huelga de jueces de la historia democrática de España y, lejos del voluntarismo y las buenas palabras orientadas a lograr una tregua, la paz, un paso atrás, volvió a recordarle a los magistrados lo "inapropiado" de su convocatoria.

Para empezar, los acusó de estar "haciendo rechinar" el marco constitucional al llamar a un paro que no está contemplado entre sus derechos laborales. Tiene claro el ministro de Justicia que el seguimiento de la huelga no será masivo, pero también que generalizado o no, se trata de un punto de no retorno en las relaciones entre jueces y administración. "Nada va a ser igual, pero no por cómo lo vamos a tomar los políticos, sino porque no sé cómo lo va a asumir la gente. El sistema democrático asume mal que los jueces no cumplan las normas", añadió.

El titular de Justicia, que habla con conocimiento de causa como fiscal del Tribunal Supremo que es, abundó más en su reproche a los jueces comparándolos con el colectivo posiblemente más odiado del país: los pilotos de Iberia y los controladores aéreos. Sólo ellos, junto a los magistrados, se atreven en un contexto de crisis mundial a seguir haciendo huelga pase lo que pase. Y eso, insistió, es impopular y poco comprensible. Hasta los inicios del movimiento sindical se transportó en su discurso para explicar que se está "proletarizando" la judicatura, un fenómeno que no le "gusta" porque se está enfocando sin orden: una cosa es defender los derechos de los trabajadores y otra es actuar por libre, representando a menos de la mitad de los profesionales de carrera y sin especial "interés" en negociar con el Gobierno central. Sostiene Bermejo que las negociaciones iniciales para evitar la huelga "no fueron mal", pero que parte del colectivo seguía viendo "obstáculos" y se decantó por una acción "ilegal", a su juicio. "A quienes tienen responsabilidad en instituciones como el Poder Judicial les es exigible otro tipo de comportamiento", enfatizó.

A preguntas del director de El Correo, Antonio Hernández-Rodicio, el ministro se atrevió a explicar los motivos del paro; afirma que ha surgido cierta "ansiedad" en el colectivo de jueces porque no ven suficientes reformas -él mismo concedió que "hace falta aún ese proceso de modernización"-, que eso genera "frustración" y que al menos el 50% de los magistrados no se ve representado en la renovación de los órganos judiciales. Que los ánimos se caldearon con la sanción al juez Tirado por el caso Mariluz, y que también ahora es tiempo de revisar retribuciones. Todo ello, unido a la "escasa autocrítica" de los profesionales han cocinado la protesta a fuego lento. Quizá este último reproche es el que hace menos justificable la protesta, a ojos de Bermejo, ya que se confesó "cansado" de que los jueces "siempre piensen que ningún mal nace de dentro". "Ha llegado el momento en que seamos honestos con nosotros mismos y miremos adentro. No todos los males de la Justicia están fuera, sino que otros nacen de dentro. El Poder Ejecutivo o el Parlamento no tienen una vara mágica. Y, sí, señores, será necesario que el Gobierno haga algo, pero todo lo que hagamos no será suficiente", recordó a los jueces.

Sus colaboradores, en la trastienda, sostenían que la presión no le hará cambiar de opinión. Dicen que a la guerra "va con todas las consecuencias". Tralla no le falta.

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