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Betis-Tenerife: El penúltimo paso, por fin

El Betis recibe al Tenerife, que puede descender a Segunda B, con el objetivo de ganar y ver lo que hacen Celta y Granada el jueves.

el 10 may 2011 / 21:30 h.

Emana, ayer entrando en el spa Aire de Sevilla.

El Betis está a dos pasos de regresar al lugar del que nunca jamás debió salir, la Primera División del fútbol español , y esta noche puede dar el primero de ellos, el penúltimo de los muchos que ha tenido que cumplir en esta larguísima, interminable, eterna casi, temporada, la segunda consecutiva en la categoría de plata, en el exilio de la élite.

El Betis de Pepe Mel; de Goitia y Casto; de Isidoro y Nacho; de Dorado y Roversio y Belenguer; de Miguel Lopes y Fernando Vega; de Iriney y Beñat; de Salva Sevilla y Cañas, de Juande y Arzu; de Juanma e Israel; de Jonathan Pereira y Ezequiel; de Momo; de Emana, de Jorge Molina, de Rubén Castro; de Rafael Gordillo y su consejo... y de Miki Roqué; el Betis de los béticos y las béticas, en definitiva, recibe hoy al Tenerife , presunto rival directo al principio de la temporada y a punto de descender a Segunda B ahora, y una victoria lo pondría a las puertas de subir mañana mismo, aunque dependiendo de otros resultados, y de ascender sin mirar otros campos el domingo por la tarde en Tarragona.

Ha pasado mucho tiempo, casi dos años, desde que el Betis dejó de ser y sentirse equipo de Primera. Fue la última tarde de mayo de 2009. Son más de 700 días como conjunto de Segunda y ya va siendo hora de que el fútbol vuelva a ponerlo en su sitio natural, entre los equipos más importantes de España. Claro que para eso tiene que recorrer los últimos metros de un peregrinaje que antes tuvo otras 37 etapas que la escuadra de Pepe Mel recorrió casi siempre con paso firme y autoritario, aunque también hubo un tramo en el que desfalleció.

Y ahora, cuando la meta se asoma ya a la vista, no es cuestión de que los profesionales verdiblancos se relajen. Lo vienen advirtiendo desde hace semanas, desde que el Celta comenzó a rendirse mientras ellos no paraban de ganar y ganar de nuevo, de ahí que no sea previsible un exceso de confianza en un grupo que a lo tonto lleva seis jornadas sin perder y una sola derrota en los doce últimos partidos (con ocho victorias en ese parcial).

La entidad del adversario también facilita mucho el optimismo y cimenta la impresión de que el beticismo empezará a celebrar el ascenso esta misma medianoche. El Tenerife, recién descendido de Primera y por supuesto favorito para ascender allá por agosto del año pasado, comenzó mal (cinco derrotas consecutivas), está acabando peor (nueve derrotas en once jornadas) y ahora es casi imposible que se salve del descenso a Segunda B. De hecho, si cae ante el Betis, lo más normal es que la debacle se consume hoy mismo.

En el primer día de la fiesta del ascenso, aunque sólo sea para la afición, Mel tiene dos dudas: quién será el segundo lateral (el único que tiene apto, Isidoro, opta a cualquiera de los flancos) y quién jugará en el centro (Iriney es duda por unas molestias). El Tenerife jugará sin su goleador, Nino, y sin el exbético Melli, lesionado. Y el beticismo, lo dicho. Listo para la fiesta del ascenso.

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