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El campamento de Las Setas permanece para defender una alternativa que beneficie a todos

el 03 jun 2011 / 16:05 h.

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MENSAJES MIL. El chiringuito que tienen montado bajo Plaza 15 Mayo para informar a la gente

Para bien o para mal todo el mundo se está preguntando por qué. Por qué ahora, por qué no antes, por qué están ahí.

Los que pasan la mayor parte del tiempo en las Setas son jóvenes, "el colectivo más afectado por la crisis porque no se sabe cuánto tiempo van a estar sin trabajo", comentaba una de las señoras, Isabel. A la vez que apuntaba que los padres "hemos tenido mucha culpa por acostumbrarlos a que lo tengan todo y ellos se han acomodado. Incluso aceptan los contratos precarios". Familias enteras se acercan: abuelos, padres e hijos unidos para apoyar la causa. Algo inimaginable: unir a varias generaciones.

Nada más subir las escaleras a la Plaza Mayor -que ahora se lee Plaza 15 Mayo , por gracia de un papel y un poco de cinta aislante- el puesto de información bombardea la mirada con cientos de papeles: Grita pueblo grita, propuestas, participa o la información es fuente de sabiduría, entre otros. Aunque ver justo al lado a un chaval a las doce y media del día dormido, despista.  Y que en la pizarra pidan verduras, azúcar, cuerda,… Quizás alguien se pregunte por qué no lleva cada uno algo de su casa o van un momento el súper. Y la gente se lo lleva. Bien por la caridad humana y la capacidad de volcarse ante algo. Pero crea otra cuestión: si hacen lo mismo con los que no tienen un techo ni qué comer, porque la mayoría de los acampados, aunque se tengan que apretar el cinturón, lo tienen. 

La idea común es acabar con la crisis que está consumiendo al país, y para ello es necesario un saneamiento de los gobernantes. Estas diez personas han dado respuestas a algunas de las preguntas.  

Pablo Mora García. 50 años."Hasta que no nos dan con el látigo no reaccionamos". Amén. Este vecino de la Huerta de Santa Teresa -que actualmente no trabaja; recibe una pensión por incapacidad- afirma que "los problemas que está acarreando la gran crisis que vive España, no han surgido hace dos días, si no que están presentes en la vida de muchos desde hace bastante tiempo". Apoya esta movilización al cien por cien. De hecho ayuda a difundirla. Casi todos los días se va con su cámara de vídeo a grabar cómo está evolucionando todo en Las Setas, y lo cuelga en su blog, "que sirva para exigir lo que ya tenemos y no se nos da". Asegura que nadie "lucha por nuestros derechos. Estamos dejando que la economía capitalista impere sobremanera. Hay una ausencia total del Estado en las empresas. Las deja actuar a su antojo y por eso nos están dominando". Pablo teme que se desfragmente el movimiento "con esto de llevarlo a los barrios".

 

Isabel Dolores Escudero. 69 años."Por una mejoría, hasta mi casa dejaría". Esta pensionista con corazón revolucionario ("luché mucho en mi juventud por nuestros derechos"), ve este movimiento como "una maravilla tardía. Los jóvenes han dejado que el político se le suba encima y hasta que no se han visto con la soga al cuello, no han reaccionado". A pesar de ello pide "que no paren porque toda esta unidad y pacifismo es un orgullo". Isabel es viuda y pensionista. Aunque ha vivido toda la vida en el Tiro de Línea, lleva un tiempo en Huelva por enfermedad. Y ha venido esta semana "exclusivamente para participar y apoyarlos cada día". Está siguiendo el movimiento en Sevilla muy de cerca y lo más importante es ver "a los padres con sus hijos aquí". Para ella es vital que se solucione el paro y que las viviendas "no sean carísimas, a ver si ahora voy a tener que decir que Franco puso casas baratas".

 

Joaquín Guerra, 28 años. "Quiero movilizar a los discapacitados". Es lo que pretende "a través de una serie de propuestas". Por ejemplo, que se habilite la arquitectura urbana. "Si un arquitecto diseña un bar con una rampa o un baño especial, y luego no está en condiciones, que lo denuncie, que no se desentienda". Esta muy contento por poder "participar activamente para luchar contra este problema: la crisis". Hasta hace poco estaba trabajando, pero su enfermedad fue empeorando y al final tiene lo que le corresponde por ley, "una pensión de 1.600 euros por invalidez". Vive en Montequinto con sus padres, aunque espera irse pronto a la casa VPO que le han dado.

 

 

Manuela Cobano, 66 años. "Al principio venía mucha gente. Ya está decayendo". O eso parece, aclara Manuela. Vive en Alcalá de Guadaira y le gustaría que todo "esto siguiera adelante" porque ella lo sufre en sus propias carnes: "mi hijo lleva 3 años en el paro, yo tengo una pensión de poco más de 300 euros, ¿cómo se vive con eso? Las pagas se deberían de compensar".

 

Rudolf Rostas, 40 años. "Ningún político ha venido a saber qué pasa aquí". Hasta el momento esto es lo peor para Rudolf, actor de profesión. ¿Lo mejor? "Que siempre viene gente nueva a reforzar todas estas ideas". Este inmigrante de origen húngaro lleva siete años en Sevilla y lo considera su hogar. Desde que arrancó el 15-M está acudiendo casi todos los días a Las Setas, suele quedarse a dormir y colabora en las tareas que por allí se reparten. Eso sí, cada día vuelve a su casa (viven en un piso compartido en ) "para ducharse, hay que mantener la higiene", bromea. Asegura que se trata de un campamento de personas que han logrado juntar sus ideas", algo necesario. "No estamos en contra del sistema, sino de su mal funcionamiento. La democracia la tenemos. Lo que hay que hacer es servirnos de ella para levantar la movilización". Como inmigrante, quiere luchar por sus derechos.

 
Antonio Galán, 77 años. "Esta reacción espontánea es como un sueño". Antonio, vecino de Nervión, asegura que si tuviera 30 años menos, "estaba aquí de acampada. Vengo a apoyarlos y me gustaría participar en las asambleas". Dice que la mala imagen de los jóvenes ahora se está cayendo: "están demostrando que están defendiendo sus derechos". Es un movimiento "necesario" y le da un poco de "miedo porque no cuaje y se retroceda en la situación". Asegura que la justicia social se tiene que imponer "para dejar de ser marionetas del poder económico".
 
 

Miguel Ángel Gálvez, 44 años. "Hemos callado bastante, es hora de actuar". Vive en San Juan de Alznalfarache. Actualmente Miguel Ángel está en paro "como miles de españoles", bromea intentando quitarle hierro el asunto. Es camionero y está desempleado desde febrero. "De cuando en cuando me hacen contratos de 3 meses; es un trabajo muy precario". Admira que al fin "la sociedad española se ha levantado de forma espontánea" porque afirma, "hay que lograr que los políticos cambien y podamos alcanzar una solución a esta grave situación".

 

María Perea, 27 años. "¿Lo peor? La interpretación de los medios de comunicación". "Sin ánimo de ofender", explica esta chica de Mairena del AljarafeMairena del Aljarafe. Está yendo casi todos los días y también se queda a dormir. Ha terminado el ciclo superior de Medio Ambiente. Vive con sus padres aunque le gustaría independizarse, "que se va teniendo una edad". Pero económicamente no se puede. "Lo más parecido a vivir independiente están siendo estos días aquí en las Setas con mi novio". Según ella, lo más importante es "la participación política y que se escuche a todo el mundo para hallar soluciones". Así como "crear un foro para que la gente exprese sus opiniones y que a través de iniciativas legislativas se pueda cambiar el panorama político". Lo mejor hasta el momento está siendo "la capacidad de entrega de la gente".
 
 

 Fermín García, 26 años. "Como sigamos así, tendré que seguir viviendo con mis padres hasta los 50". Vive en Gines y también está estudiando el módulo superior de Medio Ambiente. Va a la acampada casi a diario como su novia (María). Le alegra que "el movimiento ciudadano haya creído en su capacidad para cambiar las cosas". Desde su punto de vista, se debería hacer "una reforma constitucional. Eso no consigue de la noche a la mañana, pero sí se debe lograr un apoyo masivo dentro del Gobierno para cambiar la situación".

 

 

Juan Arjona, 82 años. "Hace falta una limpieza en el panorama político". Este pensionista del Porvenir está siguiendo muy de cerca toda la movilización en Sevilla, aunque de todas las concentraciones sólo pudo ir "a la Plaza de España, que uno ya tiene una edad". Asevera que "todo lo que se está pidiendo es necesario, pero están muy desorganizados y eso echarlo todo a perder". Pide que los políticos se "rebajen los sueldos y miren por nosotros, que están para representarnos. Y no lo hacen. No puede ser que tengamos que vivir con una miseria de sueldos, los políticos cobren 15 veces más, y las reducciones para el ciudadano".

 

Además de estos testimonios, puede encontrar datos de interés en la edición de papel

 

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