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Blázquez culpa a la educación del relevo generacional de etarras

"¿Qué educación -se preguntó- está asegurando el relevo generacional de los terroristas?". Blázquez se refirió a cuestiones relacionadas con el terrorismo, la familia y el aborto durante su homilía en la Misa Mayor que ofició en la Basílica de Begoña (Bilbao) con motivo de la festividad de la Virgen.

el 16 sep 2009 / 07:15 h.

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El obispo de Bilbao, Ricardo Blázquez, volvió a exigir ayer el fin de ETA y advirtió de que "el arraigo social y las complicidades expresas o tácitas dan aliento al terrorismo", por lo que es necesario "deslegitimarlo también en sus motivaciones históricas y en sus objetivos". En este sentido, el obispo afirmó que el terrorismo es "en sí mismo inmoral" y "no puede tener cabida en una sociedad éticamente digna" y mostró especial inquietud por el dato revelado en un reciente informe del Ararteko de que cerca del 15% de los adolescentes vascos no rechaza o justifica a ETA. "¿Qué educación -se preguntó- está asegurando el relevo generacional de los terroristas?". Blázquez se refirió a cuestiones relacionadas con el terrorismo, la familia y el aborto durante su homilía en la Misa Mayor que ofició en la Basílica de Begoña (Bilbao) con motivo de la festividad de la Virgen.

Representantes de la corporación municipal de Bilbao, encabezados por el alcalde, Iñaki Azkuna, asistieron al oficio religioso, celebrado en un templo repleto de personas, en el marco de una jornada en la que miles de vizcaínos peregrinan a la Basílica de Begoña.

Blázquez, en alusión a los últimos atentados terroristas, señaló que "siempre" levantará la voz "condenando enérgicamente estas brutales acciones y exigiendo la desaparición de ETA".

También el obispo de San Sebastián, Juan Maria Uriarte, habló ayer sobre el terrorismo para asegurar que la sociedad lo rechaza "cada vez con mayor vigor" y lo considera un "azote inhumano" que "destroza familias, obstaculiza la paz, mina la esperanza de un pueblo y congela el diálogo político", y lanzó el mensaje de que se pueden lograr "victorias, no definitivas pero sí parciales y estables, sobre la muerte y los aguijones del odio".

El prelado reflexionó, en el mismo sentido que Blázquez, que "nuestro nivel de sensibilidad e implicación" ante estos ataques contra la vida es "aún manifiestamente mejorable". Como ejemplo de ello, apuntó al hecho de que "somos cada vez más permisivos ante el aborto".

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