Cultura

Brad Pitt enciende el Festival de San Sebastián

Brad Pitt, una estrella donde las haya, ha adornado siempre con una sonrisa la perilla que luce estos días por España.

el 18 sep 2009 / 20:17 h.

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Desde su llegada en avión privado sa San Sebastián todo fue una locura. Carreras de fans desde el Hotel María Cristina al Kuursal persiguiendo su coche, rueda de prensa multitudinaria y él, Brad Pitt, una estrella donde las haya, ha adornado siempre con una sonrisa la perilla que luce estos días por España.

Sí, su afición por la arquitectura le ha llevado a localidades como Avilés, incluso se rumorea que podría haber sido uno de los Premios Donosti del Festival de San Sebastián, pero resulta que a Brad Pitt esto de los trofeos no le va mucho, y eso que este año ha sido candidato al Óscar por El curioso caso de Benjamin Button, de David Fincher.
Lo que está claro es que, desde que mantiene una relación con la también actriz Angelina Jolie, con la que tiene seis hijos, todo lo que hace mueve montañas, y hoy, durante la rueda de prensa junto a Quentin Tarantino para presentar la película Malditos bastardos, que abre la sección Perlas de Zabaltegui, ha dejado claro: “Disfruto del lado público, pero me gusta preservar mi vida privada”.


Su máxima, “preservar ante todo la vida de los niños y sacar tiempo para estar con ellos”, eso sí, profesionalmente dice que cuando mira “hacia atrás”, cree que ha “tenido suerte” y ha realizado “una carrera interesante, con aciertos y sin ellos”.


“Al principio todo esto de la popularidad era muy confuso y complicado, incluso me obligaba a ocultarme, ahora todo es diferente”, añadió.


En Malditos bastardos, escrita y dirigida por Tarantino, quien ofrece una visión sarcástica e irónica en tono de western de la Francia ocupada por la Alemania nazi, Pitt es el teniente Aldo Raine, un militar violento que se pone al frente de un grupo de soldados judíos, obsesionados con la venganza, a los que se les encarga acabar con el Tercer Reich.
El Festival de San Sebastián arrancó ayer con la intención de reinventarse en los próximos ocho días y superar el mal tiempo de una jornada lluviosa.

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