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Brasil y España ofrecen la final más esperada

España y Brasil disputarán en el pabellón Maracanazinho de Río de Janeiro, vecino al mítico Maracaná, la final de la sexta edición del Mundial de Fútbol Sala, en el partido más esperado y que se presenta sin un claro favorito.

el 15 sep 2009 / 17:00 h.

España y Brasil disputarán en el pabellón Maracanazinho de Río de Janeiro, vecino al mítico Maracaná, la final de la sexta edición del Mundial de Fútbol Sala, en el partido más esperado y que se presenta sin un claro favorito.

La selección española, que dirige José Venancio López, intentará conseguir su tercer título mundial consecutivo, en lo que será su cuarta final seguida en el torneo.

Brasil, por su parte, llega con sed de revancha, doce años después de haber ganado su último Mundial (España'96 y justamente contra los locales) y tras haber perdido la final de Guatemala'2000 contra la selección española y verse relegada al tercer puesto en China-Taipei'2004.

Será, sin duda, el duelo más deseado de todo el torneo, entre dos selecciones que partieron como grandes favoritas para llegar al decisivo encuentro y que confirmaron su superioridad respecto a los otros rivales a lo largo de la competición.

España, tras debutar con un empate a tres ante Irán, encadenó siete victorias consecutivas, la última de ellas en una semifinal para el infarto ante Italia (3-2) que no se decidió hasta la última décima de la prórroga, con un autogol italiano que dio la clasificación a "la roja".

Brasil es el único equipo que ha ganado los ocho partidos que ha disputado en el torneo y es, además, el conjunto más goleador, con 62 tantos. También es el menos goleado, con sólo seis tantos recibidos, y el que mejor fútbol ha ofrecido hasta ahora.

La selección española buscará aumentar a 51 el número de encuentros consecutivos sin conocer la derrota. La última vez que sucumbió en una pista fue justamente ante Brasil, en un partido disputado el 11 de noviembre de 2005 en Brasilia, que la canarinha ganó por 2-1 ante el conjunto que dirigía entonces Javier Lozano.

La única baja que tendrá el técnico español para el partido de mañana será la del brasileño naturalizado Daniel, quien se resintió de su grave lesión en la rodilla que le tuvo apartado durante seis meses este año.

La final servirá, posiblemente, para despedir a la mejor generación que ha dado el fútbol sala español, con jugadores como Javi Rodríguez, Kike, Luis Amado, Daniel, Marcelo o Andreu, todos ellos con 32 años o más de edad.

En el bando brasileño, el técnico PC de Oliveira podrá finalmente contar con Schumacher, Marquinhos, Ciço y Wilde, todos ellos con problemas musculares pero que podrán saltar a la pista para el partido de mañana.

También tendrá a Betão, que ya ha cumplido la sanción que le costó expulsión en el partido de segunda ronda ante Italia.

Brasil contará con el apoyo de las 13.000 personas que llenarán el Maracanazinho y que esperan llevar en volandas a su equipo a la conquista de su cuarto mundial, después de haber ganado las tres primeras ediciones del torneo (1989, 1992 y 1996).

La buena trayectoria de los brasileños en este Mundial quedó reflejada en la lista divulgada ayer por la FIFA entre los diez candidatos a mejor jugador de la competición, en la que tiene a Falcão, Lenísio, Schumacher y el portero Tiago.

España cuenta con Kike como único representante en la lista.

La de mañana será también la última oportunidad que tendrá la generación de Falcão (considerado como el mejor jugador del mundo), Schumacher, Lenísio, Marquinho y Vinícius para conquistar el título mundial, tras haber perdido su antiguo dominio en favor de España.

Ambos equipos se han enfrentado 25 veces, con un balance de 14 triunfos para Brasil, cuatro empates y siete victorias españolas, con 98 goles favorables a los brasileños y 74 a España.

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