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Brasil y la FIFA: ¿atrasos, conflictos de intereses o una mala traducción?

el 06 mar 2012 / 12:11 h.

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La virulenta polémica desatada entre Brasil y la FIFA sobre el Mundial de 2014 puede ocultar un atraso real en las obras, conflictos políticos y comerciales o hasta un simple malentendido por una mala traducción.

El puntapié inicial de la polémica, nunca mejor dicho, lo dio el pasado viernes el secretario general de la FIFA, Jerome Valcke, al criticar los atrasos en obras de infraestructura y en la aprobación parlamentaria de una ley que regirá todo lo relativo al Mundial.

Según el dirigente francés, Brasil debería recibir "una patada en el trasero" para comenzar a tomarse en serio las obras y concluir un trámite parlamentario también delicado, sobre todo por la exigencia de la FIFA de que se venda cerveza en los estadios, algo prohibido en forma tácita por las leyes brasileñas.

Brasil reaccionó a través del ministro de Deporte, Aldo Rebelo, quien el sábado consideró las declaraciones de Valcke "impropias", "ofensivas" e "inaceptables" y anunció que el Gobierno ya no lo reconoce como "interlocutor" para cuestiones vinculadas al Mundial.

Al ministro se sumó el asesor para Asuntos Internacionales de la Presidencia, Marco Aurelio García, que tildó a Valcke de "canalla", "vagabundo" y "bocazas" y también, entre muchos otros, el presidente del Senado, José Sarney, quien consideró las declaraciones como una "intromisión grosera".

Este lunes, después de dos días de dimes y diretes, el Gobierno informó de que ha recibido una carta de Valcke, en la que este se disculpa y atribuye todo a "interpretaciones incorrectas" de sus palabras.

Según el Gobierno, Valcke dijo haber usado la frase "se donner un coup de pied aux fesses", que, según él, en francés no sería más que "acelerar el ritmo", y que, en su opinión, fue traducida "usando palabras mucho más fuertes".

La traducción literal de esa frase es "darse una patada en el trasero" y hasta en Francia sería considerada "ofensiva", pues tiene un contenido claramente "peyorativo", dijo a Efe la francesa Alice Maria de Araujo, profesora del Departamento de Lenguas Extranjeras de la Universidad de Brasilia.

Las disculpas de Valcke no convencieron al Gobierno brasileño, que según fuentes consultadas por Efe, aún "no entiende" sus duras declaraciones, sobre todo cuando un mes atrás estuvo en el país y se dijo satisfecho con los preparativos, aunque alertó sobre problemas en algunos estadios y obras de infraestructura.

Se refirió a deficiencias de hoteles y transportes, en las que el Gobierno asegura que está trabajando, y en particular al estadio que se construye en Natal, una de las doce ciudades subsedes de la Copa del Mundo, que las autoridades admiten que está atrasado, aunque no lo consideran un problema insalvable.

Aunque reconoce los atrasos, la prensa local va más allá y hay sectores que vinculan la polémica a conflictos en el seno de la FIFA y en la Confederación Brasileña de Fútbol (CBF), y hasta de tipo comercial, por presiones de empresas patrocinadoras que quieren sus negocios garantizados en la ley que tramita en el Congreso.

La prensa habla desde hace meses de las frías relaciones entre la jefa de Estado, Dilma Roussef, y el presidente de la CBF, Ricardo Teixeira, quien a su vez estaría distanciado del presidente de la FIFA, Joseph Blatter, por apetitos personales y cuestiones internas del organismo.

Valcke, considerado un "incondicional" de Blatter, había quedado mal parado ante el Gobierno ya en octubre pasado, cuando en vísperas de una visita a Brasil dijo que no reconocía como "interlocutor" al entonces ministro de Deporte Orlando Silva, quien fue destituido dos días después por supuesta corrupción.

A pesar de que en su carta de disculpas Valcke ha garantizado que Brasil "es la única opción" que existe en la FIFA para el Mundial de 2014, en medio de este conflicto sin origen muy claro la prensa ha recordado que eso podría no ser así.

Según el contrato firmado por el Gobierno brasileño y la FIFA en 2007, la entidad rectora del fútbol mundial tiene plazo hasta el 1 de junio de este año para retirarle la sede al país sin tener que pagar indemnización alguna.

Así lo establece la cláusula 7.7, la cual dice que la rescisión puede ocurrir "si leyes y reglamentos necesarios no fueren aprobados para esa fecha y si las autoridades competentes no están cumpliendo con las garantías gubernamentales exigidas".

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