Cultura

Brillante final de las Jornadas Flamencas de la Academia de Buenas Letras

Los académicos y amigos de lo jondo Ramón María Serrera y Rogelio Reyes (este último en la voz de su colega Vaz de Soto por enfermedad) clausuraron ayer las I Jornadas Literatura y Flamenco en la Casa de los Pinelo.

el 09 oct 2009 / 16:33 h.

  • En la mañana de ayer fueron clausuradas las I Jornadas Literatura y Flamenco, organizadas por la Real Academia Sevillana de Buenas Letras.

    Ha sido la primera vez, al menos que sepamos, que el flamenco ha sido objeto de estudio en tan importante institución sevillana, a pesar de que conocidos académicos de nuestra ciudad estuvieron y están muy interesados por este arte.

    Las jornadas no han tenido eco mediático ni han contado con mucho público -los artistas han pasado olímpicamente, como siempre-, pero su contenido ha sido interesante y todo apunta a que van a tener continuidad en los próximos años.

    Si no fuera así no sería por falta de entusiasmo de algunos conocidos académicos, como es el caso del historiador Ramón María Serrera y el catedrático Rogelio Reyes Cano, amén de personas como Juan Manuel Suárez Japón, que implicó en el proyecto a la Universidad Internacional de Andalucía, de la cual es su rector, y Rafael Infante Macías, entre otros.

    La clausura se ha desarrollado con dos excelentes conferencias. En primer lugar, una de Ramón María Serrera sobre Lorca y Falla: una visión historicista del Concurso de Cante Jondo de 1922.

    El conocido académico, estudioso del flamenco y gran conocedor de la música en general, aportó no sólo su visión sobre la importancia del histórico certamen, sino una documentación novedosa sobre la sociedad de la época y el trabajo de Fernando de los Ríos, del que ofreció una gran cantidad de datos que lo relacionan con el flamenco de su tiempo.

    "Fue un hombre clave en la organización, según me contó mi tío Manuel Peinado, que fue testigo directo", dijo el académico, para preguntarse después: "¿Cómo pudieron reunirse tantas personalidades de primer orden en torno a un concurso de cante jondo, en la época más difícil del pasado siglo, si exceptuamos la Guerra Civil del 36?".

    Reconoció el carisma de Manuel de Falla, que fue el verdadero impulsor del certamen, sin olvidarse de Lorca, de Juan Ramón, Rusiñol, Zuloaga y, entre otros muchos, Ramón Pérez de Ayala y José María Rodríguez Acosta.

    La conferencia de Rogelio Reyes Cano tuvo que leerla el también académico y escritor José María Vaz de Soto, por enfermedad del académico de Lora del Río. El tema era Bécquer y el mundo del flamenco, quizá nunca tratado a fondo y, sobre todo, de manera objetiva.

    Rogelio Reyes, que fue director de la Academia durante nueve años y es muy aficionado al flamenco, expuso con claridad la influencia del flamenco en la obra del poeta sevillano de la calle Conde de Barajas, cuando nuestro arte apenas había iniciado el vuelo. Analizó algunas de sus célebres rimas, dejando también claro que, aunque influenciado por el coplero tradicional del flamenco, el poeta hispalense supo crear su propio discurso.

    Se cerraron estas jornadas con una copa de vino español y el deseo de que el flamenco y la Real Academia Sevillana de Buenas Letras saquen buenas conclusiones de este feliz encuentro.

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