Cultura

Bruce Springsteen 1, Depeche Mode 0

Sevilla se consolida como escenario de conciertos internacionales

el 25 dic 2009 / 16:48 h.

Fueron los primeros en anunciarse tras la exitosa y esperanzadora visita de Madonna a Sevilla el año anterior; pero también, los primeros en caerse del cartel. El grupo británico de música electrónica Depeche Mode, que a pocos días de su visita al Estadio Olímpico de Sevilla anunciaba la cancelación de su concierto, obligó a todos los agoreros de la ciudad a levantarse en armas. Pocos creían en la capacidad de Sevilla para repetir una gesta como la vivida con la reina del pop el verano anterior.

Pero fue justamente en ese momento cuando se presentó en la ciudad un ciclón llamado Bruce Springsteen, en su primera visita (y ya inolvidable) a la capital hispalense, acompañado por la E Street Band y presentando su disco Working on a dream (muy en sintonía con la obamamanía global). Y es que The Boss pisó suelo sevillano por primera vez para explicar, con uno de los repertorios más totémicos del rock'n'roll, por qué le llaman el Jefe. Un cancionero asentado en la historia, una entrega sin límites en sus actuaciones y una banda que sigue funcionando a la perfección, fueron las credenciales de un Springsteen que llegó a Sevilla envuelto en la gira más larga de su vida, con dos años de periplo internacional a cuestas que aún no han visto su fin.

Lejos han quedado los días en que contemplar en directo a esta bestia escénica -o a otras de su mismo calado, como fue Madonna el año pasado o será U2 el próximo mes de julio- era una quimera. Pero como ya sentenciara Bob Dylan, "los tiempos están cambiando". Y sí, la llegada a Sevilla de grandes conciertos internacionales se le debe a otra de las grandes: Madonna, esa ambición rubia que rompió el maleficio de una ciudad que no se lleva(ba) bien con el rock.

También es de justicia otorgarle su parte alícuota de culpa a la gerencia del Estadio Olímpico de Sevilla, que ha diversificado su línea de explotación -antes estrictamente deportiva- para situar a la ciudad en la plataforma de salida de las grandes citas musicales de carácter internacional.

El nuevo reto estará el próximo verano, cuando la llegada de la banda irlandesa U2 ponga a prueba de nuevo al enorme contenedor de la Cartuja, que acogió con orden y concierto a las 45.000 personas que se congregaron con Madonna y a las 30.000 de Springsteen, pero que quiere ampliar su aforo hasta 80.000 espectadores para recibir como es debido a Bono y sus secuaces.

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