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Cada provincia ofertará una FP según su tejido productivo

Los centros integrados, que unen FP ocupacional y reglada, dependerán del apoyo del empresario local

el 18 jul 2010 / 21:01 h.

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La Dirección General de Formación Profesional de la Consejería de Educación, que dirige Emilio Iguaz, ha emprendido una ruta por todas las provincias andaluzas para elegir qué instituto se convertirá en un centro integrado de FP. Los centros integrados ofrecen un modelo nuevo de enseñanza que condensa educación reglada con cursos ocupacionales para desempleados o trabajadores en activo.

Educación quiere que estos institutos se conviertan en centros especializados en un sector productivo concreto (una familia profesional), el más arraigado y con más potencial en cada provincia. Para ello cuenta con el asesoramiento de los empresarios locales y de profesores de FP. "Si no hay un conjunto de empresas locales muy interesadas en que abramos un centro integrado, no lo abrimos", explica Iguaz. La implicación del empresariado es básica, porque ellos aportan incentivos económicos para que los estudiantes se formen trabajando en sus industrias y empresas, mientras que la Junta financia su seguro laboral. "Para que funcione es básica la sinergia entre la innovación y la formación", dice el director general de FP.

Educación trabaja con la perspectiva de crear 40 ó 50 centros integrados en toda Andalucía, pero se tardan tres años en convertir un instituto normal en un centro integrado, dado el grado de exigencia de las instalaciones y los profesionales que trabajan en dicho centro (la norma que lo regule está por desarrollar).

Lo difícil es elegir cuál es el tejido productivo que identifica a cada provincia. De momento este curso han funcionado dos centros integrados de FP de forma experimental, el IES Marítimo Zaporito (Cádiz), especializado en el sector marítimo-pesquero, y el IES Hurtado de Mendoza (Granada), del sector hostelero y el turismo. Educación baraja que el de Almería se dedique al mármol, el de Málaga a la electrónica, el de Córdoba a la madera y el mueble, y el de Sevilla al sector industrial y aeronáutico (está por concretar). Los de Jaén y Huelva aún no se han cerrado.

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