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Caída del cielo pero casi ilesa

El responsable del bar en cuya cocina cayó la vecina de arriba al hundirse el suelo reconoce que no ha dormido «pensando en lo que podía haber pasado»

el 10 dic 2014 / 21:40 h.

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Un cartel informa del cierre del bar Juan Maraver, muy frecuentado por los vecinos. / El Correo Un cartel informa del cierre del bar Juan Maraver, muy frecuentado por los vecinos. / El Correo Los habituales del bar Juan Maraver se toparon ayer con las puertas del local en el que suelen ir a tomar café con un escueto cartel:«Cerrado por avería. Disculpen las molestias». Sin embargo, tan pronto se paraban en el lugar, tardaban poco en enterarse de la historia completa que era la comidilla del barrio en San Jerónimo: Isabel, la vecina de arriba y a la sazón propietaria del local en el que se ubica el bar, vio el martes por la tarde cómo el suelo se hundía literalmente bajo sus pies y acababa sepultada entre escombros en la cocina del establecimiento, que en esos momentos estaba ya cerrado. «La cocina la usamos como almacén, tengo los congeladores allí y continuamente pasamos para coger cosas, si pasa estando abierto en cualquier momento te puede coger dentro», explicaba ayer Manuel León, que gestiona el bar y que reconocía tener aún metido el «susto» en el cuerpo porque «me pudo coger a mí o a ella pasarle algo peor. Llevo toda la noche sin dormir pensando en todas las cosas que podrían haber pasado». Manuel es vecino del barrio y lleva 30 años trabajando en el bar, primero como camarero y desde hace unos seis años gestionándolo. Dado que cierra al mediodía, sobre las 15.00 horas y el suceso se produjo sobre las 16.45 horas, fueron los vecinos los que le alertaron, ya que vive cerca del local. «Me fueron a avisar a mi casa y me dijeron que se había caído la casa, cuando llegué ella ya estaba en la ambulancia». Los técnicos de Urbanismo se acercaron ayer mismo a inspeccionar el lugar, una casa de dos plantas siendo la de arriba vivienda y la de abajo el local y donde aún se podían ver los escombros que sacaron los bomberos. De momento, ni el bar ni la casa se pueden usar. Isabel, tras pasar la tarde en Observación en el hospital Macarena fue dada de alta por la noche y junto a su marido –el exfutbolista Juan Maraver que da nombre al bar y que tuvo que ser atendido por una crisis nerviosa– se encuentra en casa de uno de sus hijos. Según relata un amigo de la familia, Emilio Villán, «está bien, solo tiene magulladuras en los brazos y en la cara, pero ayer cuando le dieron el alta no quería ni esperar a la ambulancia». Y es que los vecinos –entre ellos uno de los bomberos que ayudó a sacarla de los escombros– aseguran que pese a sus 78 años, Isabel es «una mujer muy ágil y con mucho nervio». «Tenías que verla cómo cruza de ligera, como una gacela», afirma Villán. «Tuvimos que pararla porque quería salir sola y estaba totalmente sepultada», relata el bombero, que prefiere mantener el anonimato y al que le tocó el servicio por turno. Asegura que en todo momento estuvo consciente y al ver cómo salió se dieron cuenta de que no había pasado nada para lo que pudo ser. «La mujer estaba haciendo sus faenas en la azotea y el forjado del suelo se partió, estaba totalmente sepultada y fue laborioso sacarla pero rápido, tardamos unos siete minutos, y la verdad es que tuvo suerte, eso es depende de dónde te dé», relata. Una suerte a la que también aludió en declaraciones a El Correo TV una de las hijas de Isabel, que acudió a recoger ropa para su madre que «ha vuelto a nacer».

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