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Caixabank revisa el revestimiento de la fachada de la torre Pelli “por seguridad"

No está claro que instale el escudo cerámico contra el sol que era una de las grandes innovaciones del edificio. Bajo supervisión del arquitecto, el material se somete a validación y se decidirá “en unas semanas” si se coloca.

el 18 jun 2013 / 23:40 h.

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J.M. Espino (ATESE) J.M. Espino (ATESE) Caixabank está sometiendo a revisión el revestimiento de la fachada de la torre Pelli y, hoy por hoy, no está claro siquiera que uno de los elementos que, en principio, iban a forjar la fisonomía del rascacielos, el escudo de placas cerámicas contra el calor, vaya finalmente a colocarse. No se trata de ahorrar en costes, según aseguran fuentes cercanas a la obra civil más importante que se acomete en estos momentos en Sevilla capital, sino de una “verificación final” de los materiales exteriores para calibrar su seguridad, y esta revista se está pasando bajo supervisión directa del arquitecto argentino que da nombre al edificio, César Pelli. Por la cuarta planta van ya los ventanales de cristal y ni rastro de las lamas de cerámica que, montadas como si fueran un tente, han de conferir un color terrizo, o marrón claro, a la torre y parapetarla del sol. Las mismas fuentes explicaron que hasta dentro de dos o tres semanas no se decidirá si se instalará o no la cerámica –“no lo sabemos aún”– puesto que todos los elementos exteriores están atravesando una nueva validación de requisitos de seguridad, más estricta incluso que cuando fue concebido el proyecto, allá por 2007. “Cuando Caixabank asumió la promoción de la torre [en el mes de agosto de 2012, justo cuando se produjo la integración efectiva de Banca Cívica, conglomerado donde se incluía la caja de ahorros sevillana Cajasol, en el grupo financiero catalán], todo el planteamiento de la construcción partió de cero, tanto en su ingeniería técnica como en su calendario, y siempre de la mano del arquitecto. Tal revisión también implicaba a los materiales”. No es una cuestión de costes, recalcan las fuentes consultadas. Podría darse la circunstancia de que el recubrimiento final de la fachada resulte más caro que el empleo de las piezas de cerámica en el caso de que éstas fueran desechadas. Cualquiera de los materiales empleados deben aunar seguridad, funcionalidad, sostenibilidad ambiental y energética, diseño y estética, pero lo primero es lo primero. El hecho de que la colocación del vidrio (los grandes ventanales en esta mole de hormigón y cristal) sin que se vea atisbo de la cerámica no quita que ésta pueda montarse posteriormente, aseveran las mismas fuentes, que, no obstante, dicen ser conscientes del carácter innovador y singular que aportaría el componente cerámico al rascacielos. De hecho, una de las posibilidades sopesadas es una combinación de cerámica y lamas de aluminio extrusionado (modelado aunque con gran resistencia) con idéntico color: el terracota. Una apariencia similar, pero no la misma. Vidrio y gres porcelánico eran, en principio y hasta la decisión que finalmente se adopte, los materiales estrella, a pesar de que el uso de la cerámica no es usual en rascacielos como el de Caixabank, conformado por 178 metros de altura en 43 plantas. Constituían, de hecho, una de sus principales peculiaridades, ahora en el aire. Para hacerse una idea: es como si a una ventana de vidrio se le coloca una persiana de lamas marrón claro con la que se amortigua el impacto del sol y, por tanto, del calor en el interior del edificio, lográndose así un ahorro en energía (menor uso de aire acondicionado). Exteriormente, pues, no se aprecia el típico rascacielos gris metalizado (vidrio y hormigón), y nada que ver con el diseño de la torre ya concluida que también César Pelli concibiera en Bilbao para la compañía eléctrica Iberdrola. El vidrio utilizado es transparente, con doble capa y de baja emisividad, esto es, que en invierno reduce la salida del calor interno y en verano permite un gran aislamiento térmico del exterior. El revestimiento acumula retraso debido a la suspensión de pagos –concurso de acreedores– de una de las empresas suministradoras de material, finalmente sustituida por el banco catalán, promotor del rascacielos. El pasado febrero, la entidad financiera, que no quería jugársela más con su torre, adjudicó toda la obra pendiente para acabar a una de las constructoras más importantes del país, Dragados, adscrita a ACS, aunque con las empresas sevillana Azvi y cordobesa de aplicaciones tecnológicas Magtel como estrechas colaboradoras.

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