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Economía

Caja Granada huye de la opción andaluza y acelera el SIP estatal

Tras la intervención de Cajasur, hubo contactos urgentes entre Unicaja, Cajasol y Caja Granada para un SIP regional, pero Jara ya tenía amarrada la alianza nacional con Caixa Penedès, Sa Nostra y Caja Murcia

el 01 jun 2010 / 22:01 h.

La 'fusión fría' de Caja Granada

"Lo que decida el consejo de administración". Esta sentencia fue pronunciada tres veces por el consejero andaluz de Economía, Antonio Ávila, cuando se le preguntó por la alianza de ámbito nacional que hoy aprobará Caja Granada, pese a que desde el PSOE y el propio Gobierno regional se le haya instado a buscar socios dentro de la comunidad. Es más, fuentes financieras y políticas, después de la fallida operación entre Unicaja y Cajasur -ésta intervenida al final por el Banco de España-, revelan que en los últimos días se han mantenido "contactos preliminares" a tres bandas entre las entidades granadina, malagueña y sevillana (Cajasol) para, así, orquestar un Sistema Institucional de Protección (o SIP, operación en la que se comparten cuentas y balances pero con las marcas e identidades jurídicas de los miembros) en Andalucía.

Caja Granada, sin embargo, ha decidido correr y seguir con el SIP -también llamado fusión fría- en el que están implicadas, además, Caixa Penedès, la balear Sa Nostra y Caja Murcia, siendo esta última y la catalana las que, ante su dimensión mayor, llevarían la batuta de una alianza que se colaría en el top ten de un sector financiero, el de las cajas de ahorros, que toca a rebato porque este mes concluye el plazo del Banco de España para acogerse a las ayudas del fondo de rescate bancario (el FROB).

No en vano, la entidad granadina ha convocado el consejo con carácter de urgencia coincidiendo con las reuniones que también se celebrarán en Caja Murcia, Sa Nostra y Caixa Penedès, siendo el punto común del orden del día el asunto del SIP. Y el presidente de Caja Granada, Antonio Jara, fue ayer muy claro al respecto, al concretar que sí, la cúpula abordará la "eventual alianza estratégica" con "otras entidades" a través de esa fórmula.

¿Sólo eventual o ya está encarrilada? Teniendo en cuenta que Jara adelantó que en el orden del día también figura la petición de ayudas al FROB, la citada alianza nacional ya está cocinada, frente a una de dimensión andaluza -con Unicaja y Cajasol- que ni ingredientes tiene. De hecho, Jara, cuando se le preguntó sobre si ya había un principio de acuerdo al respecto, dijo: "Así debe ser, porque mañana [por hoy] se va a pronunciar el consejo de la caja sobre ese extremo". No obstante, declinó especificar los nombres de las novias.

También fue meridianamente claro cuando respondió a Rafael Velasco, vicesecretario general del PSOE-A, quien el día anterior indicó que el SIP estatal nada aportaba al mapa financiero andaluz. Jara dijo respetar esas opiniones, mas él se debía al consejo de administración de la caja y a sus decisiones.

Por tanto, el rechazo a una solución a la andaluza contemplada por la Junta después de la intervención de Cajasur es evidente en la cúpula de Caja Granada, que ayer recibió el apoyo tanto del PSOE de la provincia como del PP, pero también por parte de un Gobierno autonómico que, muy a su pesar, se echó para atrás en su intento de orientar a Jara hacia una senda distinta.

Esa opción en clave andaluza apenas tiene diez días, desde que el Banco de España tomó las riendas de Cajasur, y tendría como finalidad última la de afrontar una puja conjunta por los activos de la entidad cordobesa una vez que el supervisor decida sacarla a subasta.

No obstante, aquí cabe recordar que la asamblea general deberá ratificar lo que decida el consejo. La Junta de Andalucía también habrá de pronunciarse pues en la reforma de la legislación autonómica de las cajas de ahorros se reservó la última palabra en las operaciones que impliquen la gestación de un Sistema Institucional de Protección.

En efecto, los SIP "requerirán la autorización previa de la Consejería de Economía", según reza la normativa aprobada el pasado octubre.

Las claves.

Qué es un SIP. Es una alianza entre entidades financieras en la que ponen en común cuentas y balances y se compromenten a asistirse mutuamente. No se pierde ni personalidad jurídica, ni marca ni obra social y los órganos respectivos de dirección siguen. Hay un consejo común.

Cuál es su finalidad. El SIP mantiene la adscripción de la caja al territorio y la clientela identifica la misma marca. Los balances se refuerzan frente a las crisis y permiten, asimismo, una mayor facilidad a la hora de captar recursos en los mercados y reforzar los recursos propios.

Qué posición. Dado que el mapa de las cajas está en continuo movimiento, es difícil precisar qué posición ocuparía en el ranking estatal, pero estaría entre las siete primeras. Sus magnitudes: 73.055,4 millones en activos, 103.306,28 millones de negocio y 1.744 oficinas sin solaparse.

¿Supera a Unicaja? Lo hace y con creces. Así, por ejemplo, el volumen de activos resultante duplica los 35.166,79 millones de euros que, a 31 de diciembre pasado, sumaba la fusión de Uniacaja y Caja de Jaén, o los 29.998,54 millones de la unión de Cajasol y Caja de Guadalajara.

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