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Cajasol perderá el control de Banca Cívica en cualquier opción de futuro

Todas las alternativas barajadas alejan de Sevilla el centro de gravedad. La entidad asegura que puede cubrir su necesidad de reservas y de capital canjeando preferentes por acciones. Si hay canje, los actuales accionistas bursátiles y los nuevos sumarán mayoría en detrimento de las cajas. Si busca integración, necesitaría un grupo fuerte que bajaría el peso de la sevillana

el 18 feb 2012 / 22:23 h.

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Patio central de la sede social de Cajasol y Banca Cívica en la sevillana Plaza de San Francisco.

Cajasol había tenido hasta ahora el mando sobre Banca Cívica y, de hecho, arrancó su sede social para la ciudad de Sevilla cuando se incorporó al grupo conformado por Caja Navarra, Caja Burgos y Caja Canarias. Sin embargo, todos los planes barajados por esta entidad para poder cumplir los nuevos requisitos de la reciente reforma financiera en materia de provisiones (reservas) y capital implican una pérdida de control por parte de esas cuatro cajas sobre su propio banco, en especial de aquéllas que lo lideran: la andaluza y la navarra.

En concreto, Cívica contempla cuatro alternativas para no verse doblegada. La primera, la oficial pues se ha comunicado ya a la Comisión Nacional del Mercado de Valores, consiste en cubrir las necesidades adicionales canjeando por acciones participaciones preferentes en manos de inversores. La segunda, que no es oficial aunque sí la más probable y factible, es encontrar ya la pareja para un ansiado matrimonio que se busca desde otoño. La tercera, una combinación de las dos anteriores. Y, por último, vender sus principales participaciones empresariales pero en un entorno bajista en los mercados bursátiles y con riesgo, pues, de apuntarse minusvalías y no ganancias.

El grupo tiene que realizar un saneamiento reconocido de 2.031 millones de euros, de ellos 1.248 en provisiones (o reservas) por el ladrillo -el gran lastre de toda la banca española-. El detalle de los números ofrecidos por Cívica a la CNMV especifica que de este dinero atrapado en los negocios inmobiliarios, 771 millones corresponden a suelo y promociones en curso dudosas, 150 millones a activos auxiliares del sector y otros 327 millones a otros créditos para esta actividad, aunque éstos pudieran no ser problemáticos -no han sido catalogados como tal, si bien existe la posibilidad de que entren en mora-.

Para lograr esa cifra de 1.248 millones, la entidad echa las siguientes cuentas: resta 154 millones por provisiones genéricas ya realizadas y otros 280 millones de beneficios que se supone -tan sólo se supone- tendrá en 2012, al tiempo que descuenta ventajas fiscales tras la cuales el resultado final baja hasta 500 millones de euros.

Hasta aquí, las provisiones. En cuanto al capital, los cálculos de Cívica apuntan a que su colchón debería incrementarse en 782 millones de euros para amortiguar el fuerte impacto del ladrillo, pero como su core capital (capital más puro, libre de ataduras) está sensiblemente por encima del mínimo que requiere el Banco de España -8% sobre los recursos ponderados por riesgo-, el montante quedaría reducido a 72 millones de euros. Así que 72 más 500 son 572 millones. Es la cantidad que hay que captar. "Y lo demás, hasta 2.031 millones, quedará cubierto con las provisiones y los beneficios", según explican fuentes de Cívica.

Antes de entrar en cómo conseguirlos, otras fuentes financieras cuestionan el "optimista" resultado previsto por Banca Cívica para 2012 teniendo en cuenta que entre enero y septiembre del año pasado el neto fue de 150 millones y que el ejercicio en curso será difícil por la nueva recesión en la que entrará la economía. Y se preguntan, además, si el grupo anularía el reparto de diviendos a los accionistas para dedicarle el beneficio completo a las reservas necesarias.

Y entramos en materia. La primera alternativa, la de canjear las participaciones preferentes en circulación por acciones del grupo. Pero, ¿con qué fórmula de canje, a qué precio? La entidad tiene en circulación unos 900 millones de euros en preferentes. Imaginemos que canjea 572 millones, justo el dinero que necesita. En estos momentos, el capital social de Cívica es de 497,14 millones de euros y su capitalización bursátil (valor en bolsa), de 1.093,71 millones al cierre del mercado el pasado viernes. Si opta por ponerle a la participación preferente el precio actual para así no perjudicar todavía más a unos inversores que se están rebelando contra este tipo de productos que ya ven como un corralito , la suma de accionistas minoritarios más los clientes de preferentes convertidos en nuevos accionistas lograría acaparar la mayoría del capital de Banca Cívica en detrimento de las cuatro cajas, que controlan actualmente el 55,316% -Cajasol posee un 16,097%, Caja Navarra tiene idéntica porción, un 11,782% ostenta Caja Burgos y el 11,34% que resta es de Caja Canarias-.

Para que se entienda. Las cuatro cajas pasarían a ser socios de referencia pero no decisivos, por cuanto su participación podría incluso bajar del 40%. Por tanto, las cajas perderían el control de su propio banco y serían meros receptores de dividendos, aunque, eso sí, buena parte del consejo de administración se forjaría con sus representantes. En suma, la expresión máxima de bancarización para las cajas de ahorros.

Alianzas. La segunda alternativa que se abre a Cívica es la integración, y admite que está en ello. Pero lo cierto y verdad es que o lo busca o se lo buscan y marzo lo tiene como fecha límite. En las quinielas están las de siempre, las cajas vascas a través de su banco Kutxabank -dueño en Andalucía de la marca Cajasur- y la aragonesa Ibercaja, aunque se añade el banco catalán Sabadell, que manifiesta ganas de seguir creciendo tanto en la comunidad como en el resto de España. Pero esta vez Cajasol no podrá liderar cualquier alianza como lo hiciera cuando entró en Banca Cívica, sino que ésta tendrá que plegarse a la entidad que venga con dinero (mejores ratios de capital y solvencia). En el grupo insisten en que pueden afrontar el proceso de saneamiento en solitario. Muchos dudan.

Fuentes sindicales, asimismo, revelan tensiones en la cúpula ejecutiva entre los copresidentes, Antonio Pulido y Enrique Goñi -un secreto a voces en el ámbito financiero-, enfurecidas tras aflorar todo el dudoso ladrillo de la caja andaluza. "Y sólo hay que analizar los últimos concursos de acreedores de compañías sevillanas; siempre aparece Cajasol como uno de los principales acreedores", señalan.

La tercera posibilidad, mezclar las dos anteriores, facilitaría una fusión entre iguales con otras entidades que también urgen salidas, como el grupo BMN -donde está Caja Granada-. Y respecto a la venta de la cartera empresarial (con firmas como Deóleo, Tubacex o Unipapel) cualquier oferta, a tenor de cómo están las bolsas, habría que realizarla a la baja.

Sea cual sea la opción final, el centro de gravedad de Banca Cívica estará cada vez más lejos de Sevilla.

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