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Calma chicha

Los mercados dan una efímera tregua gracias a un ‘guiño' del BCE pero antes de que Telefónica anunciara un jarro de fría realidad: no pagará a sus accionistas.

el 25 jul 2012 / 14:22 h.

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Calma chicha ayer en los mercados. Chicha pues, si bien el Banco Central Europeo hizo un guiño en apoyo a España y hay más socios de la Eurozona que reclaman una intervención más activa del emisor, se suceden hechos que dañan la credibilidad del país. El último se conoció una vez que habían cerrado los mercados bursátiles. En una decisión histórica, sin precedentes, Telefónica, nuestra mayor multinacional, anunció que cancelaba el reparto de dividendos correspondiente a 2012 para sus millones de accionistas debido, sostuvo la compañía de telecomunicaciones, "al contexto económico y financiero tan extremadamente difícil" que está atravesando España, y que podría entrañar riesgos para la propia salud de la empresa.

Que conste que no estamos hablando de cualquier compañía, ni de organismos oficiales, ni de expertos, sino de un grupo que, tras un fuerte recorte del beneficio en el primer semestre (-34,4%, hasta los 2.075 millones de euros) se parapeta frente, argumenta, a unas crisis económica y financiera sin precedentes en España que están "fuera del control de Telefónica", y por ello "es crucial" que la compañía adopte medidas definitivas "para mitigar contundentemente posibles riesgos".

¿Por qué una mala imagen? Al suspender, de forma "excepcional y puntual" el pago del dividendo prometido, la compañía incumple el compromiso con los propios accionistas, y con sus justificaciones echa por tierra aquella confianza en la economía española lanzada por el presidente, César Alierta, en mayo pasado, cuando defendía la solidez económica del país, cuya situación, comentaba, era "mejor" de la que se decía.

Antes de que el consejo de administración de Telefónica anunciara ayer por la tarde su decisión, en los mercados había una tensa calma. El selectivo de la bolsa española, el Íbex 35, reconquistó el psicológico nivel de los 6.000 enteros, tras repuntar un 0,82%, espoleado por los bancos. La prima de riesgo de la deuda española se redujo a 614 puntos en una sesión en la que, no obstante, hubo momentos en los que parecía que iba a tocar los 650 y, por último, el interés por los bonos a diez años se colocó en el 7,42% Y todo gracias al BCE.

Las continuas referencias a la necesidad de una intervención decidida por el BCE adquiriendo en los mercados deuda pública de los países con problemas, en especial de España e Italia, tuvieron ayer respuestas, y no precisamente con ese no rotundo por parte del presidente del emisor, Mario Draghi, quien aseveró que esta institución no tiene como misión resolver los problemas financieros actuales de los países.

Así, el representante austriaco en el Consejo de Gobierno de esta entidad, Ewald Nowotny, apuntó que no se reactivará el programa de compra de deuda pese al continuo aumento de la prima de riesgo española y a las reiteradas peticiones del Gobierno popular de Mariano Rajoy. Eso sí -y aquí está lo relevante- se mostró abierto a otorgar licencia bancaria al fondo de rescate de la UE, y esto supone flexibilizar la postura que mantenía hasta ahora el BCE.

En efecto, la licencia bancaria permitiría al fondo de rescate aumentar su potencia por encima de los 500.000 millones de euros ya que podría financiarse a través del Banco Central Europeo. "No hay que ponerse demasiado nerviosos sobre movimientos a corto plazo, sino orientarse hacia el medio y el largo plazo. Yo personalmente no soy amigo de intervenciones ad hoc", dijo el financiero.

Ewald Nowotny, por otro lado, opinó que es "importante" que el fondo de rescate permanente europeo se ponga en marcha lo antes posible, "como muy tarde a final" de septiembre o principios de octubre. Y no descartó que se le otorgue licencia. Y mientras tanto, la diplomacia española refuerza los contactos para evitar el desastre de un rescate total.

El ministro de Economía, Luis de Guindos, y su homólogo francés, Pierre Moscovici, defendieron su compromiso para implementar "plena y rápidamente" las decisiones del Consejo Europeo del 28 y 29 de junio, dijeron en un comunicado conjunto. "Nuestra estrategia común para la estabilidad de la Zona Euro incluye la adopción antes de fin de año de un mecanismo integral de supervisión para los bancos del Eurosistema que implique al Banco Central Europeo (BCE)", según coinciden.

Confiaron, además, en que las propuestas de Bruselas estén listas de aquí a septiembre y se comprometieron a llevar a cabo "una negociación rápida" para abrir la vía a las recapitalizaciones directas con condicionalidad apropiada.

Asimismo, añaden que, como consecuencia del último Consejo Europeo, ambos socios van a trabajar también en el diseño de una hoja de ruta para una "genuina" Unión Económica y Monetaria y que incluya propuestas ambiciosas para crear condiciones de solidaridad al mismo tiempo que de integración.

Los ministros aseveran que el nivel actual de los tipo de interés en los mercados de deuda "no refleja los fundamentales de la economía española", ni su potencial de crecimiento ni "la sostenibilidad de su deuda pública". Por ello, consideran que una "pronta implementación" del programa de asistencia financiera para la recapitalización de sus bancos es "esencial para restaurar la confianza y las condiciones para el crecimiento". "Confiamos plenamente en que ello será una contribución esencial a que España vuelva al camino del crecimiento sostenible", indican.

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