Local

Camino

El hombre, habitante de un planeta que gira alrededor del sol, una estrella de tamaño mediano, alejada del centro de la galaxia a la que pertenece, una más entre los millones que constituyen la pequeña porción del universo hasta ahora conocido... El hombre, ser con capacidad para pensar sobre sus orígenes, sobre su futuro, sobre la inexorabilidad de la muerte...

el 15 sep 2009 / 17:21 h.

El hombre, habitante de un planeta que gira alrededor del sol, una estrella de tamaño mediano, alejada del centro de la galaxia a la que pertenece, una más entre los millones que constituyen la pequeña porción del universo hasta ahora conocido... El hombre, ser con capacidad para pensar sobre sus orígenes, sobre su futuro, sobre la inexorabilidad de la muerte... ¿Puede estar seguro de que hay Dios, un ente superior que lo ha creado todo? ¿O de que la vida de cada uno no termina para siempre cuando el corazón deja de latir?

Es el caso que, hace dos mil años, Jesús predicó su mensaje optimista, vigente hoy. Afirmó no sólo que existe Dios, sino que ese Dios es bueno, que es nuestro Padre y que nos ama. Y llamó bienaventurados a los pobres, a los que lloran y a los que pasan hambre y, por ellos, a los que luchan por la justicia. A sus seguidores les dio sólo un mandamiento: que se amaran los unos a los otros.

Camino, magnífica película, ¿es un alegato contra la fe católica? Creemos que no. Por el contrario, la ternura inefable de una niña tan cruelmente maltratada por la enfermedad, obliga a pensar en una explicación fuera del alcance humano. Salen malparadas, eso sí, las actitudes fundamentalistas, aunque abnegadas, de algunos personajes del entorno de la protagonista, Camino. Las ideas, no las personas. Porque la madre, el capellán de la clínica, la directora de la residencia, el sacerdote que inicia el aplauso... todos actúan de buena fe, siguen los dictados de su conciencia.

Fesser lleva a opinar a los espectadores -está en su derecho- que no son buenos los comportamientos de estas personas. Está claro que nosotros no imaginamos a Jesús de Nazaret invitando a los apóstoles a introducir piedrecitas en su calzado cuando iban a subir con Él a la montaña. Pero los seguidores de San Josemaría se ciñen a sus convicciones y no nos atrevemos a decir que se equivocan. ¿Puede esta película hacer bien a su institución? Acaso sus dirigentes, como en este momento hacemos nosotros, admitan, después de verla, no estar en posesión de toda la verdad.

Colectivo de profesionales andaluces

vicenteplural@hotmail.es

  • 1