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Camps admite haber recibido regalos del ‘Bigotes’ pero dice que los devolvió

En su primera declaración, el expresident afirma que se marcó “una raya” para que todo lo que pasara de un determinado valor fuera devuelto.

el 13 dic 2011 / 16:21 h.

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Como el primer día, ayer el expresidente de la Generalitat valenciana, Francisco Camps, insistió en que es "absolutamente inocente". En la que fue su primera declaración en el juicio en el que se le juzga por un delito de cohecho en la causa de los trajes derivada del caso Gürtel, Camps aseguró que su relación con el responsable de Orange Market, Álvaro Pérez El Bigotes, era "cordial" y "estrictamente" relacionada con actos del PP.

El popular, que comenzó su declaración a las 15.40 horas, especificó que esta relación fue "cordial" como "con mucha gente" con la que ha colaborado "de cerca" en las distintas tareas que ha desarrollado como presidente de la Comunidad valenciana.

Tras rechazar conformarse con las acusaciones formuladas por ministerio fiscal y acusación popular, "en absoluto me conformo, soy absolutamente inocente", y escuchar la lectura de las distintas calificaciones al inicio de la causa, el exjefe del Consejo valenciano indicó que "siempre" se ha comprado la mayoría de las prendas en El Corte Inglés y que fue por primera vez a Milano en la primavera de 2006 porque los trajes eran de precio inferior y "uno tiene el sueldo que tiene e intenta ajustarse como puede".

En este sentido, Camps aseguró que cuando llegó a jefe del Consejo valenciano en 2003 y en Navidad recibió diversos regalos de diferentes empresas, se marcó "una raya" para que todo aquello que pasara de un determinado valor fuera devuelto.

"Y esto está documentado", declaró. Así, Camps se refirió a un escrito que desde la Generalitat remitieron a las empresas que mandaron los regalos para agradecerles el gesto pero para decirles que los presentes no le correspondían. A estas entidades se les ofrecieron dos posibilidades: o se quedaban los regalos o se enviaban a una sociedad de caridad, según comentó.

En este momento, la fiscal le preguntó cuál es el motivo por el que nunca había hablado de este documento durante la instrucción, lo que ha molestado al expresidente que ha dicho que a él nunca se le ha preguntado por este aspecto. "He estado viviendo un proceso de tres años en el que se ha roto el secreto de sumario en el que no he podido defenderme. Nunca he podido contestar a esta pregunta", insistió.

Preguntado por los regalos que les remitió Álvaro Pérez a él y su familia, según unas conversaciones telefónicas que fueron grabadas, indicó que le llamó para agradecerle el detalle pero también le dijo que no podía aceptarlos. De hecho, recordó que su mujer, quien también habló con él, le dijo que se los iba a devolver porque se "había pasado".

La fiscal ha pedido poder escuchar esta conversación, a lo que se ha opuesto el defensor de Camps, y el magistrado-presidente, Juan Climent, ha dejado el trámite para la fase documental.

Sin tickets. El expresidente valenciano afirmó en su primera declaración ayer que nunca pide los tickets o facturas de compra ni siquiera ante la posibilidad de que tuviera que hacer una devolución posterior de la adquisición.

"No he pedido nunca ticket de nada, ni cuando he cogido taxis ni cuando voy a comer a restaurantes con amigos", dijo a preguntas del fiscal, a quien también aseguró que tampoco paga con tarjetas de crédito. En su declaración explicó que no pide las facturas "por dos razones fundamentales": porque esta petición responde a una voluntad de "desgravación de tipo fiscal" o porque una persona "cobre dietas".

"Puedo haber pagado algo yendo con mi familia porque mi mujer no tuviera la tarjeta a mano, pero debe haber sido algo súper esporádico", afirmó, y, en referencia a los trajes ha resaltado que no pide ticket porque al llevarse la prenda no lo necesitaba.

"Gran austeridad". Las defensas de Camps y Costa negaron los hechos de los que acusan a sus clientes. Javier Boix, letrado del expresidente de la Generalitat, defendió que es una persona "de gran austeridad" y a la que algún testigo se ha referido como "racanillo" por lo que no ve "sentido" las acusaciones. Así lo calificó como una persona "extremadamente afectuosa, entrañable y muy pendiente de los problemas de los demás".

En su intervención, subrayó que, cuando se juzga a alguien "se juzga a un ciudadano" y, en este caso, es "el ciudadano Camps" quien debe ser juzgado "con criterio de igualdad". En este sentido, defendió que la función de la defensa tiene el mismo valor que la del fiscal -de quien dijo que es "humano" que se equivoque"- mientras que apuntó que la acusación popular "representa los intereses de cuatro ciudadanos" de un partido político distinto al que milita el acusado.

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