Cultura

Cantos sin límites ni fronteras

FeMÁS/31 **** 31º Festival de Música Antigua de Sevilla. Zefiro Torna & Vocalconsort Berlin con Ghalia Benali. Lugar: Sala Joaquín Turina. Fecha: 11 abril 2014. Jurgen de Bruyn, director musical. Folkert Uhde, dramaturgia. Jörg Bittner, escenografía e iluminación. Programa: The Allegory of Desire. El Cantar de los Cantares en las tradiciones occidental y oriental.

el 12 abr 2014 / 11:04 h.

La muy celebrada XXXI edición del FeMÁS terminó con una propuesta muy especial, un espectáculo protagonizado por una multiculturalidad de obras barrocas, renacentistas, medievales y contemporáneas alternadas y entremezcladas, que estrecharon lazos entre dos mundos opuestos pero obligados a convivir como son oriente y occidente. El pretexto, El Cantar de los Cantares o Cantar de Salomón, como tantos otros pasajes bíblicos, compartido por diversas religiones cada una con su particular explicación. La poética crónica de dos amantes destinados a estar separados pero siempre con la esperanza de volver a juntarse, que Zefiro Torna, el aclamado Vocalconsort de Berlín, y la polifacética cantante tunecina Ghalia Benali, convirtieron en un canto refinado y exquisito en favor de un mundo sin fronteras habitado por la tolerancia. Una obra dramático-lírica de inconfundible sentido alegórico que sirvió como base para una sucesión de embriagadoras piezas interpretadas con un preciosista sentido escenográfico en el que costó trabajo entrar por falta de subtítulos que ayudaran a seguir la esmerada dramaturgia. Pero una vez comprendida la intención, deslizarse por la dulce polifonía de Dunstable, la monofonía de amplios rangos tonales de Hildegard von Bingen desde un lateral de la sala, el fluido lirismo de Schütz iluminado como un cuadro de Caravaggio, el canto sacro de Orlando di Lasso, o el elegante airoso de Buxtehude y Johann Christoph Bach, se convirtió en una experiencia singular y diferente. Ghalia Benali se integró como un guante con composiciones propias o de Umm Kalzum, gran señora de la canción egipcia en los años 50, aportando sin estridencias ni exceso de temperamento el erotismo más explícito sugerido en los poemas interpretados. Zefiro Torna acompañó con elegancia y sutileza, mientras la dulce violagambista Romina Lischka se reveló como competente voz arábiga potenciando la intención integrista del espectáculo. Cada una en su tesitura, las exquisitas voces del Vocalconsort y el propio Zefiro Torna condujeron con finura y fluidez este fascinante broche de oro para un certamen también dorado.

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