Local

Cara y cruz del viaje

La tarde del vienes cruzaban el Ajolí hermandades sevillanas y del poniente de Huelva: Palomares, Valencina, Santiponce, Chucena, Hinojos?

el 15 sep 2009 / 04:37 h.

La tarde del vienes cruzaban el Ajolí hermandades sevillanas y del poniente de Huelva: Palomares, Valencina, Santiponce, Chucena, Hinojos? Con minúsculos grupos de romeros de cara cansada y ojos felices alrededor de la carreta del Simpecado, con sus medallas sudorosas y llenas de arenas: llegaban a otro mundo; mientras los trailers ahogaba el son del pito y el compás del tamboril, en las casas alquiladas por grandes corporaciones imperaban las maneras campechanas pero educadas, el baile educado, los platos de exquisiteces pasados con educación. Se reproducían las dos partes que siempre hubo: los que cumplían el viaje y los que miraban a quienes lo hacían.

Los palacios marismeños que acogieron a Abel Chapman y Walter Buck son ahora esas casas en las que altos cargos de empresas reciben a invitados. Los que llegan del camino se van por grupos a la ermita; dos jinetes se han plantado frente a su puerta y saludan, sombrero en mano, a la Virgen; los invitados llegan a la casa: les cuelgan del cuello el merchandising de una medalla, los agasajan y les explican aquello. Cuando Chapman y Back volvieron contaron su viaje en "España Inexplorada"; ayer tarde estos invitados volverían de la aldea a tiempo justo de coger un avión o el AVE. Se irían convencidos de haber estado en el Rocío pero, a pesar de explicaciones y agasajos, el suyo habrá sido un viaje a ninguna parte.

Antonio Zoido es escritor e historiador

  • 1