Economía

Cara y cruz. Las empresarias crecen y las amas de casas se echan a la calle en Andalucía

Dos informes de Adecco destacan por un lado el aumento de las emprendedoras andaluzas y, por otro, la desesperación de las féminas mayores de 45 años. De las 139.700 emprendedoras contabilizadas el año pasado, 100.425 eran autónomas solas y el resto tenían contratados trabajadores asalariados.

el 03 mar 2014 / 23:45 h.

Lluvia fina, sí, pero va calando entre las mujeres andaluzas la fórmula del emprendimiento para crear empresa y generar empleo –el propio y para terceros–. 139.700 de los 1,11 millones de féminas ocupadas en la comunidad –esto es, el 12,5 por ciento o casi 13 de cada cien– son emprendedoras, colectivo que aumentó un 2 por ciento el año pasado, frente al descenso del 3,2 por ciento (37.200) aflorado entre las asalariadas. Una trabajadora sevillana de la limpieza cargada de cubos de la fregona. Una trabajadora sevillana de la limpieza cargada de cubos de la fregona. / PACO CAZALLA Se trata de una de las principales conclusiones extraídas de un estudio elaborado por la empresa de trabajo temporal Adecco con motivo del Día Internacional de la Mujer –se celebra el próximo sábado– a partir de los últimos datos de la Encuesta de Población Activa (EPA) –los correspondientes al cuatro trimestre de 2013–. De aquellas 13 de cada cien, cuatro poseen personas asalariadas a su caro, mientras que nueve concibieron una empresa como método de autoempleo. El prolijo informe de Adecco señala que Cataluña es «la única comunidad» con mayor número de féminas que se arriesgan por la senda del emprendimiento –aunque por la dimensión poblacional, la andaluza tendría que estar por encima de cualquier región–. En el conjunto del Estado, son 948.750 las emprendedoras –el porcentaje andaluz, un 14,72 por ciento–, un 12,4 por ciento del total de ocupadas. 100.425 de las aguerridas andaluzas son autónomas sin trabajadores ocupados, mientras que otras 39.275 (un 3,5 por ciento del total) sí dan empleo. A cierre de 2013 existían 961.225 asalariadas (el 86,1 por ciento de las ocupadas), de las que el 63,8 por ciento (712.225) prestaban servicio en la empresa privada y un 22,3, por ciento, en las administraciones públicas (funcionarias). «Pero el contexto laboral de 2013 fue adverso en todo el país». Andalucía y otras doce autonomías redujeron el número de mujeres ocupadas, con un recorte en el conjunto nacional del 2,7 por ciento. «La pérdida de puestos de trabajo de mujeres en Andalucía fue más marcada, llegando al 3,2 por ciento (37.200 puestos, aunque más suave que la registrada en otras seis regiones como Navarra (6,4), Cantabria (6,2) y Murcia (5,5). El crecimiento de las emprendedoras fue la cara de una moneda cuya cruz estuvo en la cantidad de mujeres que nunca trabajaron ni era su intención (inactivas) pero que, debido a la larga crisis económica, no tuvieron más remedio que echarse a la calle para buscar un empleo y contribuir, así, al sostenimiento del hogar. Son, por ejemplo, las amas de casa. Trabajadoras en una fábrica de tortas. / RODRÍGUEZ APARICIO Trabajadoras en una fábrica de tortas. / RODRÍGUEZ APARICIO En efecto, la Fundación Adecco ha confeccionado un informe paralelo sobre el perfil de la mujer en riesgo de exclusión social. «Ser mayor de 45 años puede convertirse en un obstáculo a la hora de acceder al mercado laboral. Pero además, las mujeres ven estas dificultades acentuadas, debido a tics sociales y culturales y a una legislación que aún no garantiza la plena igualdad de oportunidades», apunta su director general, Francisco Mesonero. «En medio de la crisis económica, las mujeres se han convertido en una fuerza laboral de incuestionable valor». 139.800 andaluzas se han incorporado al mercado laboral en el lustro, «abandonando su inactividad para salir a la calle en busca de un empleo y obtener ingresos». Pero la cifra más estremecedora es la que sigue: de esa cantidad, 44.300 tenían entre 45 y 65 años, y 68.100 estaban entre los 35 y 45. Por el contrario, agrega el estudio de la Fundación Adecco, las mujeres menores de 25 años han visto aumentar su número de inactivas (personas que, aun estando en la edad para trabajar, no manifiestan que quieren hacerlo), «debido en parte a la falta de expectativas laborales, que ocasiona una prolongación de la etapa formativa y un consiguiente retraso en el acceso al mercado laboral».

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