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Cárcel para un odontólogo por grabar con un bolígrafo a compañeras

Este médico tendrá que cumplir seis meses de prisión por un delito contra la intimidad de las personas.

el 15 ene 2015 / 15:05 h.

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Un médico odontólogo ha aceptado este jueves una condena de seis meses de cárcel por un delito contra la intimidad de las personas tras grabar con un bolígrafo-cámara a siete compañeras y trabajadoras en los vestuarios de una clínica de la provincia de Sevilla, según han informado a Europa Press fuentes del caso. Las mismas fuentes consultadas han indicado a Europa Press que el juicio previsto para la mañana de este jueves en el Juzgado de lo Penal número 12 de Sevilla no se ha llegado a celebrar finalmente después de que se haya llegado a un acuerdo de conformidad entre las partes. De este modo, el acusado, identificado como G.B.R., ha aceptado una condena de seis meses de cárcel y el pago de una multa de 800 euros por un delito contra la intimidad de las personas, mientras que también se le prohíbe acercarse a menos de 300 metros de las siete afectadas durante un plazo de tres años. TENDRA QUE INDEMNIZAR CON 9.000 EUROS A LAS SIETE AFECTADAS Asimismo, el condenado tendrá que pagar una indemnización total de 9.000 euros a las siete afectadas, entre las que se encuentra una compañera y seis trabajadoras de la clínica entre enfermeras y auxiliares, y deberá hacer frente a las costas, que ascienden a 3.700 euros. La Fiscalía pedía inicialmente para el acusado dos años de cárcel, pero finalmente la condena se ha quedado en seis meses de prisión al haberse aplicado las atenuantes de reparación del daño y dilaciones indebidas, ya que el caso instruido por un Juzgado de Utrera se remonta al mes de abril de 2009. Según han indicado las mismas fuentes consultadas, los hechos y la condena de este médico odontólogo serán puestos en conocimiento de su Colegio profesional para que, en su caso, se adopten las medidas oportunas. LOS HECHOS Los hechos fueron descubiertos el 18 de abril de 2009, cuando otro médico descubrió la cámara oculta dentro de un bolsillo de la bata del acusado, tras lo que los directores de la clínica procedieron a la descarga y visionado de las imágenes, donde se podía observar a las afectadas cambiándose de ropa en los vestuarios. Seguidamente, los hechos fueron puestos en conocimiento de la Guardia Civil, que detuvo al imputado, quien en fase de instrucción reconoció la propiedad del bolígrafo-cámara aunque negó que lo hubiese empleado para grabar a sus compañeras, sino que, según dijo, lo usó para grabar y tomar fotos de las bocas de pacientes.

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