Cultura

Care Santos: "Es inútil aspirar a la originalidad"

La escritora publica su novela más ambiciosa, ‘Habitaciones cerradas’.

el 05 abr 2011 / 18:44 h.

¿Es posible escribir algo nuevo con Barcelona como telón de fondo? A la escritora Care Santos (Mataró, 1970) los ríos de tinta que ha hecho correr la ciudad de sus amores no la amilanaron. Por el contrario, la ha tomado como escenario de su novela más ambiciosa, Habitaciones cerradas, que acaba de ver la luz en Planeta.

"Creo que sólo podemos contar lo que otros han contado, pero de otra manera. Hoy es inútil aspirar a la originalidad, sólo puedes pensar en aportar tu grano de arena".

El "grano de arena" de Care Santos, eso sí, tiene 500 páginas, se desarrolla entre 1890 y 1936 con múltiples personajes de tres generaciones, saltos temporales y técnicas narrativas, lo que la convierte en un minucioso mecanismo de relojería que absorbe literalmente al lector.

La protagonista de Habitaciones cerradas, Violeta Lax, recibirá una carta que la llevará a indagar en el pasado de su familia, y por lo tanto a ir desvelando secretos guardados durante generaciones.

"Se cruza una historia contemporánea, intimista, con una novela histórica sobre la Barcelona del modernismo. O más parecido para mí es que las dos sean la misma novela", explica Care Santos.

En esta obra, que ha sido anunciada como una mezcla de Los Bruddenbrook de Thomas Mann, La casa de los espíritus de Isabel Allende, El club de la buena estrella de Amy Tan y La ciudad de los prodigios de Eduardo Mendoza, tiene además un notable protagonismo la memoria, siempre frágil y manipulable.

"Podría decirse que esta es una novela sobre la debilidad de nuestro legado, lo débil que es el recuerdo que dejamos a quienes nos suceden", comenta la autora. "¿Qué sabemos de nuestros bisabuelos? De la mayoría, ni siquiera el nombre.

De ahí surge todo, de la necesidad de darnos cuenta de lo poco que queda de nosotros". También incide Santos en otro hecho, que queda de manifiesto cuando Violeta intenta reconstruir la vida de su abuelo a partir de su obra: "El arte no es la memoria", subraya la novelista.

Pero en Habitaciones cerradas hay mucho más. Entre sus páginas se desliza, por ejemplo, una crítica más o menos expresa a las instituciones -"una de las obligaciones de nosotros, los escritores, es la de ser críticos, ahora que la Cultura ya no sirve ni para ganar votos", denuncia-, y por otro lado hay una mirada más que relevante desde abajo, la de las nodrizas y niñeras que trabajan al servicio de la familia y que a menudo son las poseedoras de las verdades de la casa.

"Me atrae mucho el poder de los que no figuran en ningún sitio, y que sin embargo ejercen una influencia mucho mayor de lo que se figuran", dice Santos.

"Mientras que a las mujeres de la burguesía jamás se los ocurría criar a sus hijos, que siempre estorbaban, las niñeras eran las encargadas de formatear el disco duro de los herederos de aquellas fortunas. Además, me gusta hablar de sentimientos, y éstos a veces pasan por las manos más humildes".

Pluma enormente prolífica y diversificada, Care Santos ha publicado en los últimos diez años desde poesía a relatos para niños, pasando por obras de narrativa como Aprender a huir, Los que rugen o La muerte de Venus, que le valió el premio Primavera 2007, sin olvidar el blog de crítica literaria que impulsa desde hace varios años, La Tormenta en un Vaso.

"Soy muy inquieta y me cuesta concentrarme en una sola cosa", admite. "Pero he llegado a saber con certeza varias cosas: que en literatura infantil voy a durar poco, porque he entendido que no puedo jugar en primera división; que no repetiré como poeta, que es un pecado de juventud que me avergüenza ahora; que lo mío es la narrativa, y que seguiré haciendo literatura para lectores jóvenes, porque me identifico plenamente con el apasionamiento de ese público", apostilla.

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