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Cáritas atiende a 24 inmigrantes que ''morían de hambre'' en Lepe

La organización humanitaria ha tenido que llevar a cabo un programa de emergencia para atender a 24 inmigrantes malíes, que llevaban varios días sin comer "y se estaban muriendo de hambre" en un campamento de Lepe.

el 16 sep 2009 / 04:51 h.

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La organización humanitaria Cáritas ha tenido que llevar a cabo un programa de emergencia para atender a 24 inmigrantes malíes, que llevaban varios días sin comer "y se estaban muriendo de hambre" en un campamento a las afueras de Lepe (Huelva).

Así lo ha asegurado a Efe la presidenta de Cáritas en Lepe, Luisa Cáceres, quien ha indicado voluntarios de esta ONG tuvieron que comprar en un supermercado del municipio víveres "como arroz, pasta, tomates o aceite" que llevaron inmediatamente al campamento, ubicado en la zona de la localidad conocida como "El Corchuelo".

Cuando los voluntarios de Cáritas llegaron a la zona, encontraron una escena "que daba miedo", con 20 hombres "tirados en colchones, sin poder moverse, sin fuerza para nada, y ni ellos mismos sabían cuanto tiempo llevaban sin comer", explica Luisa Cáceres, que ha añadido que, posteriormente, otros cuatro inmigrantes se unieron al grupo.

"Afortunadamente -ha proseguido- llevamos toda la comida suficiente para atender a estas personas, aunque sabemos que en el caso de que falte algo, son gente solidaria que lo comparten todo, y que no tienen problema en darle algo a quien está a su lado aunque a ellos le haga más falta todavía", ha señalado Cáceres.

Además, se ha lamentado de la situación en que se encuentran los inmigrantes que viven en los asentamientos del municipio, más de 700 repartidos por todo su extrarradio, ya que "son gente que no tienen nada, que no deberían salir de sus países para venir a España, pero una vez aquí les preguntas por qué no se van y te responden que no tienen dinero ni para comer, cuanto más para comprar un billete de avión".

De esta forma, Cáritas mantiene de forma constante un programa de ayuda a los inmigrantes que viven en el municipio en condiciones infrahumanas, algunos de los cuáles, unos 500, fueron desalojados el pasado febrero de todos los campamentos que ocupaban, pero la mayoría de ellos volvieron a levantarlos a los pocos días, y en ellos se mantienen

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