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Carlos Ann: Pinche cantor inclasificable

el 08 jun 2010 / 19:05 h.

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La leyenda alrededor del origen de El tigre del Congrés parece rigurosamente cierta: en medio de un concierto de Chavela Vargas en Barcelona, el individuo conocido como Carlos Ann salta al escenario, se dirige al guitarrista Juan Carlos Allende y le grita que tiene un montón de canciones escritas para él. Y el músico le emplaza para más tarde, y oye esas canciones y se lanza a grabarlas. “Fue un abordaje pirata total”, recuerda ahora Carlos Ann. “De la emoción del concierto estaba todo el mundo llorando, y de un salto me encaramé en el escenario. Actué como si estuviera poseído. Sólo fui consciente cuando iba camino de México, para meterme en estudio”.


El resultado de la colaboración entre Ann y Allende sabe a tequila, arena caliente, pólvora y frontera, pero ni sus propios artífices se atreverían a etiquetarlo: “No se me da muy bien clasificar lo que hago”, admite el propio Ann. “Lo que sí sé es que hay canciones que compongo y se quedan ahí, y estas canciones no habrían visto la luz sin Juan Carlos Allende, para mí el mejor guitarrista vivo de música latinoamericana. Para mí ha sido como si me acompañara Paco de Lucía. Un álbum tan desnudo como El tigre del Congrés necesitaba a un guitarrista así”.


El músico nacido en el barrio del Congrés de la Ciudad Condal asegura que la afición por la música mexicana y latina le viene de familia. “Mis padres escuchaban mucha ranchera, mucho tango y mucho bolero, todo mezclado con rock. Tal vez por eso quise que este disco tuviera cierto sabor añejo, me apetecía grabar algo que me recordara a aquello con lo que empecé a escuchar música”.


Amigo y aliado frecuente de Bunbury, Shuarma y Mariona Aupí, Carlos Ann asegura que este nuevo proyecto ha cosechado todo tipo de parabienes entre su público más cercano: “Les ha encantado a todos, hay una unanimidad total”, afirma. “Nadie se esperaba que fuera a salir por aquí, pero también es cierto que intento no repetirme nunca. Ni en la música, ni en la vida. Doy por finalizadas etapas, formas de componer y de grabar, todo se diluye y empiezo de nuevo. Todo es un juego, y si no repites moldes, te diviertes más. Si quisiera repetir, sería pastelero, no músico”, agrega Ann.


Por último, el barcelonés habla de Líneas perdidas (Cangrejo Pistolero Ediciones), el poemario que acaba de publicar, y en el que, dice, “he recogido poemas de los últimos tiempos. Creo que la poesía es un reducto underground, de hecho es lo más underground y lo menos prostituido que existe actualmente en el arte. Si he publicado en esta pequeña editorial es por ese amor, esa rabia y esa pasión que tienen hacia la poesía”, apostilla el polifacético artista.

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