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Cultura

Carlos Hipólito: "Es una pena cómo se trata a la duquesa de Alba"

Este actor madrileño protagoniza hasta mañana en el Lope de Vega Glengarry Glen Ross, obra de Mamet dirigida por Daniel Veronese. El intérprete está en racha. Tras protagonizar las taquilleras Arte y El método Gronholm, vuelve ahora a las tablas y tiene una serie sobre la duquesa de Alba en cartera.

el 25 feb 2010 / 19:19 h.

El actor llega al Teatro Lope de Vega con la exitosa obra de Mamet ‘Glengarry Glen Ross’.

-¿Cómo sale el público de una obra que muestra el drama del paro?

-La obra tiene más de 20 años, pero parece que fue escrita ayer. Cuenta la peripecia de un grupo de vendedores inmobiliarios que son sometidos a concurso de ventas: el que más venda gana un coche, el segundo, un juego de cuchillos, y los demás se van a la calle. A partir de ahí, los personajes entran en una carrera salvaje por vender más que el otro. Pero al público le produce un efecto catártico, porque ve cómo los personajes dicen a sus jefes las barbaridades que a ellos les gustaría decirles a los suyos y no se atreven, y eso libera.

-Usted estudió Arquitectura. ¿Se alegra de haberse dedicado al teatro, a la vista la crisis?

-Sin duda. Aunque no sé qué hubiera pasado de ser arquitecto.

-¿Está peor la construcción o la interpretación?

-La construcción está muy mal, pero la interpretación no está para tirar cohetes. El cine está en crisis y la televisión está sujeta a criterios salvajes de audiencia. El teatro se está convirtiendo en un salvavidas. Hay más afluencia de público que hace años, aunque la crisis está afectando a las giras.

-¿Por qué se escapa el teatro?

-Porque es en directo y no se puede bajar de internet. Cuando una obra es mala, verla es insufrible, pero cuando es buena, el placer que produce es mucho mayor.

-¿Prefiere trabajar en cine, televisión o teatro?

-Prefiero hacer un buen personaje, esté donde esté.

-Pero la fama sí la dan más la televisión y el cine.

-Hacer teatro da respeto y prestigio. Se cree que el actor de verdad es el de teatro. Yo no estoy de acuerdo, aunque mi carrera es mayoritariamente teatral. Hay actores que nunca han pisado las tablas y son magníficos. Al final lo que te da más reconocimiento es el conjunto de tu carrera.

-Ahora está usted en racha. Arte, El método Gronholm, esta obra y pronto estrena una teleserie sobre la duquesa de Alba.

-Sí, es una miniserie de dos capítulos que se ha hecho con mucho rigor y cuidado. Parece de la BBC. Cuenta la historia de esta mujer, desde que nace hasta el 78, cuando se casó con Jesús Aguirre, y su lucha contra las normas dentro del mundo tan rígido como el de la aristocracia.

-¿Ella dio el consentimiento?

-Sí, está al corriente. De hecho, nos dejó rodar en el Palacio de Liria. Nos recibieron ella y sus hijos.

-Tras conocer su historia a fondo, ¿qué le parece el trato que le dan algunos medios?

-Es una pena la utilización que se hace de algunos personajes en los programas del cotilleo. Cualquier situación sacada de contexto nos puede convertir a cualquiera en un friki, sobre todo si somos perseguidos y observados 24 horas al día. Nos podría pasar a cualquiera. Se merecería más respeto.

-Usted ha trabajado mucho con Garci. ¿Cree que es posible que se reconcilie con la Academia como Almodóvar?

-Claro que es posible. ¿No les pedimos a los políticos que pacten para que nos saquen de este lío de la crisis? Dialogando se puede llegar a buenos resultados.

-¿Qué le parecieron los Goya?

-La gala, fantástica. El discurso de Álex de la Iglesia me encantó. El mundo del cine tiene que mirarse menos al ombligo. Somos artistas, pero también trabajadores.

-¿Se jubilará en el teatro?

-Eso espero. Y hacer de abuelo, porque ya he sido hijo y padre.

-¿A los 65 o los 67?

-En esta profesión eso nos afecta poco. Estamos hartos de ver actores mayores que trabajan y no sólo porque les guste. Es difícil cotizar en esta profesión y tener una vida laboral completa.

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