Cultura

Carmen no se acaba nunca

El Campus Fundación SGAE analizará durante dos semanas el mito de la cigarrera, con tutores como la coreógrafa Teresa Nieto, el cineasta Pablo Berger o el dramaturgo Antonio Álamo

el 01 jul 2014 / 00:06 h.

El profesor Martínez Montiel se dirige a los participantes del campus sobre el mito de Carmen. / J. M. Paisano El profesor Martínez Montiel se dirige a los participantes del campus sobre el mito de Carmen. / J. M. Paisano «El de la Carmen no es un mito fácil ni relajado. Para conseguir sus fines es capaz de cualquier cosa». Así se expresaba ayer el profesor de Historia del Arte de la US, Luis Francisco Martínez Montiel, en la inauguración del Campus Fundación SGAE, que hasta el próximo 12 de julio analizará desde múltiples puntos de vista a la figura de la cigarrera universal creada por Mérimée y consagrada por Bizet. «Ella trabaja, decide sobre su propia vida y toma sus decisiones. Siente fascinación erótica y no puede ser domesticada: cuando está sometida a otro, ya no es persona, no quiere seguir viviendo», añadió Martínez Montiel. Una treintena de creadores y estudiosos han sido seleccionados para participar gratuitamente en la primera edición de esta cita, que comprenderá encuentros y grupos de trabajo, y en los que participarán tutores de reconocido prestigio. Una de ellos, la coreógrafa Teresa Nieto, explica que Carmen «es un personaje tan potente, en el que la exaltación de los sentidos es tan importante, y habla de unos patrones tan viscerales, que la danza me parece el medio idóneo para expresarla», explica. «No en vano, se ha adaptado al flamenco, a la danza clásica, a la contemporánea... Pero mi favorita sigue siendo la versión de Mats Ek, me parece insuperable». Por su parte, el compositorDavid del Puerto no deja de sorprenderse por la extraordinaria vigencia de una figura que, no lo olvidemos, data de 1847. «Cuando una idea se constituye en mito, logra la inmortalidad, trasciende y se convierte en patrimonio de la psicología humana. Carmen tenía todo para serlo, y como mito es tan renovable y adaptable como los edipos, antígonas e ifigenias que sigue produciendo el arte», comenta. «Carmen es una realidad psicológica semejante a los grandes mitos clásicos, pero no nos damos cuenta de la importancia que tiene. De hecho, es el primer mito moderno, al nivel de los citados, porque representa ideas genéricas», agrega el músico. «Un mito femenino que, aunque nacido de una mente masculina, se independiza de ésta, se hace mujer cortando el cordón umbilical. Por eso es más grande que el autor, que todos sus autores». También incide en el hecho de que haya sido concebida por un hombre –de hecho por dos, si consideramos la popularidad que le otorgó Bizet con la célebre ópera homónima– Antonio Álamo, que además subraya «que curiosamente no eran españoles». Para el dramaturgo, una de las cosas curiosas que rodean a Carmen es que está presente incluso donde no se la percibe claramente. «Repasando mi propia obra, me he dado cuenta a posteriori de que había tratado a Carmen muchas más veces de las que pensaba. Además de la versión con Alfonso Zurdo, está en La mujer y el pelele que hice para Isabel Bayón, y en un trabajo sobre Tórtola Valencia, la otra Carmen, incluso en el trasfondo de una de mis novelas, El incendio del paraíso... Así son los grandes mitos». «Quién sabe si mi próxima película será una vuelta de tuerca al mito de Carmen, como hice con Blancanieves», afirmaba por su parte el multipremiado cineasta Pablo Berger, actualmente inmerso en un nuevo guión. «Me gusta trabajar con arquetipos, ir más allá de estos. Pero a este campus he venido a aprender, y mi función será como una matrona que va a ayudar a otros creadores a hacer su propia versión de Carmen». Sobre las más de 300 versiones del mito que hay registradas para la gran pantalla, a Berger le cuesta decidirse por una. «Creo que, como sucede con las comidas, hay una para cada momento. Como flamenca, la deSaura es excepcional, aunque hay también una muy buena de Julio Diamante en la que sale Enrique Morente cantando... Pero si quieres ponerte gafapasta, puedes acudir a la de Godard, y si quieres ponerte bizarro, la Carmen Boom de Marujita Díaz... Antes de venir a Sevilla he visto de nuevo un montón, pero el mito realmente da para mucho. Son 300, pero da para muchas más», concluye el director.

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