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'Carmen rechazó la sangre, pero amaba la vida'

Carmen murió tras negarse a recibir una transfusión de sangre, siguiendo sus creencias como testigo de Jehová. Su iglesia y su familia niegan que ése fuese el motivo de su muerte y piden "respeto a las personas que expresan su voluntad de no aceptar algún tratamiento médico", y su esposo insiste en que ella "amaba la vida". La ley la amparaba.

el 16 sep 2009 / 06:20 h.

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Carmen murió tras negarse a recibir una transfusión de sangre, siguiendo sus creencias como testigo de Jehová. Su iglesia y su familia niegan que ése fuese el motivo de su muerte y piden "respeto a las personas que expresan su voluntad de no aceptar algún tratamiento médico". La ley la amparaba.

La mujer, de 61 años y vecina de Montequinto, en Dos Hermanas, sufrió un accidente el sábado en la autovía Sevilla-Cádiz y llegó al hospital de Valme en helicóptero, aún consciente. Llevaba la tarjeta que los testigos de Jehová siempre tienen encima para dar a conocer que han firmado un certificado de voluntades anticipadas e incluso aportar su número de registro para asegurarse de que los médicos seguirán sus deseos; además del nombre de una persona que decidiría por ellos si estuvieran inconscientes.

Carmen, casada, madre de 9 hijos y testigo de Jehová desde hacía 37 años -asistía al Salón del Reino de Montequinto-, llegó con varios familiares que coincidieron en respetar su voluntad de no recibir sangre, ni siquiera si era imprescindible para salvar su vida. Su iglesia y su familia afirman además que no lo era. "Desde el Génesis, Dios comunica que considera la sangre el principio de la vida, y por eso no debe utilizarse en modo alguno; es derecho único y exclusivo de Dios", explicaba ayer el portavoz nacional de la comunidad, Aníbal Matos. "Pero no puede decirse que María del Carmen muriera por eso: falleció a los 20 minutos de la operación. Dada la agresividad del trauma sufrido en el accidente parece poco probable que hubiera podido sobrevivir. Además, tomaba un anticoagulante, y pudo afectar". Según el auto del juzgado de Instrucción 7 de Sevilla que autorizó su entierro, la muerte se debió a un "síndrome anémico agudo secundario al traumatismo abdominal cerrado".

Su familia aseguró en un comunicado remitido anoche: "Tras la muerte, el médico forense nos explicó que su situación, aún poniéndole sangre, era incompatible con la vida".

El hospital de Valme declaró ayer que "la actuación clínica fue totalmente correcta. Hubo un rechazo expreso a un tratamiento concreto, algo que está protegido legalmente pero que puede tener consecuencias, incluido el fallecimiento". El centro no quiso precisar si la muerte fue consecuencia directa de esa decisión, alegando que ese dato pertenece a la intimidad del paciente.

Los testigos de Jehová no aceptan sangre ni hemoderivados, ni siquiera autotransfusiones, aunque sí trasplantes de órganos. Insisten en que hay tratamientos alternativos que permiten suplir esas transfusiones que su fe rechaza.

El Colegio de Médicos de Sevilla recordó ayer que cuando alguien se niega a una práctica que los facultativos consideran indispensable para su vida, "siempre" se recurre al juez de guardia antes de desistir del tratamiento. El Colegio Médico de Madrid tiene en internet un texto específico sobre la negativa de los testigos de Jehová a admitir transfusiones en el que recuerda que, aunque existen conflictos entre tribunales, la jurisprudencia protege esta postura, con reticencias si el paciente es menor. De hecho, actuar contra la voluntad del paciente puede tener consecuencias penales.

"Mi esposa amaba la vida, a sus hijos y a sus nietos". "Mi esposa amaba la vida, a sus 9 hijos y a sus 17 nietos, apreciaba cada segundo. Estamos aturdidos de que alguien haya podido pensar que quería morir", explicó ayer Juan Manuel Vázquez, el esposo de la fallecida. "Los médicos nos han dicho que sus lesiones eran muy graves y que aún con sangre no hubiera vivido. Pero ella firmó las voluntades anticipadas hace años, como he hecho yo también, por motivos de fe", explicó.

El texto enviado ayer por la familia, firmado por el esposo, los hijos, los yernos y las nueras de Carmen, insiste en que la mujer "procuró vivir una vida cristiana fiel a sus principios". "Y agradecemos a la Junta de Andalucía que haya protegido con el documento de voluntades anticipadas esa convicción", dijo Juan Manuel en alusión al impreso que Salud facilita para que los pacientes puedan negarse a recibir los tratamientos con los que no estén de acuerdo.

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