Local

Carmen Romero

Carmen Romero había sido elegida, en medio del guirigay de la calle San Fernando en 1968, delegada de la Facultad de Filosofía y Letras por el voto de los estudiantes en las famosas ADES o AES; tocaba la guitarra y cantaba Folk...

el 15 sep 2009 / 18:57 h.

Carmen Romero había sido elegida, en medio del guirigay de la calle San Fernando en 1968, delegada de la Facultad de Filosofía y Letras por el voto de los estudiantes en las famosas ADES o AES; tocaba la guitarra y cantaba Folk en un dúo llamado Las Manos, hablaba en todas las asambleas, iba a todas las manifestaciones, formaba parte del clandestino Sindicato Democrático y en la comisaría de la Gavidia la Brigada Político-Social tenía su foto en el álbum de los fichados con el nombre de guerra de Julia. Se salvó del expediente de expulsión por las cosas de entonces, porque su padre era coronel médico. Aquel verano se fue a trabajar a los campos murcianos; cosas de aquellos tiempos.

Si no se hubiera casado con Felipe González probablemente sería una catedrática reconocida, especialista en la cultura italiana y, al mismo tiempo, una gran conocedora de la realidad y la intelectualidad de Marruecos. Su nombre habría salido muchas veces en reseñas de congresos o simposios y quien sabe si, en vez de Susan Sontag, hubiera sido ella la que compartiera el Premio Príncipe de Asturias con Fátima Mernisi. Habría sido una sevillana famosa y, paradójicamente, unos y otros le tirarían los tejos para convencerla de ir en esta o aquella candidatura.

Como se casó con el Isidoro de Suresnes, el secretario general del PSOE, el jefe de la oposición, el presidente del Gobierno de España y el estadista reconocido en todo el mundo pareció que la enchufaban sin ningún mérito propio al pretender formar parte de una lista electoral. Su sino hasta ahora fue el de no poder optar nunca a la paridad pero, seguramente, a partir de aquí las cosas cambien y comience a gozar de voz y rostro propios, a hacer real otra foto, ésa que la fijaba dando un salto en la soledad de la calle Ancha de Cádiz. Sola, pero ella.

Antonio Zoido es escritor e historiador

  • 1