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Carril peatón, ¡ya!

Las hay de ciclistas, de moteros, de los que van en coche y hasta de los que se mueven por el aire... Ahora los peatones de Sevilla también tienen su propia asociación. Lo que no tienen es por dónde caminar, o de eso se quejan.

el 16 sep 2009 / 01:52 h.

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Si alguna vez ha tenido que esquivar el espejo retrovisor de un coche que iba directo contra su codo o se ha pegado a la pared como una lagartija para evitar que le aplastase el pie la rueda de un autobús, entenderá por qué un grupo de sevillanos ha decidido crear una asociación que defienda los derechos de los peatones que, al fin y al cabo, somos todos.

Conseguir que pasear por la ciudad siga siendo un placer y no una carrera de obstáculos en la que jugarse el tipo cada día es el objetivo de este grupo "más cercano a la bicicleta que al coche" y que plantea un modelo de movilidad sostenible similar al de ciudades como Tokio, Ámsterdam y algunas otras del norte de Europa. Así lo explica Pablo Barco, uno de los miembros de la asociación, que se ha creado hace apenas unos pocos meses.

Peatones de Sevilla, que es como se ha bautizado al colectivo, ya ha solicitado al Ayuntamiento un plan específico para viandantes. Sus demandas se centran en conseguir aceras más anchas, rectas y sin obstáculos; cruces seguros; áreas peatonales en todos los barrios; un carril bici metropolitano de calidad; o planes intermodales de transportes que valoren a ciclistas y peatones, entre otras cosas. En definitiva, resume Barco, que "los peatones tengan más espacio en la ciudad".

En su web la asociación se queja de que "los derechos de los peatones son olvidados en gran parte del área metropolitana de Sevilla" y su aspiración es que los vecinos de zonas alejadas del centro y de otros municipios disfruten también de espacios libres de coches y contaminación. "No es lógico que por algunas calles no se pueda pasar con el carrito del bebé o con la silla de ruedas", se queja Barco.

Puntos negros para el peatón, dicen, hay "muchos" aunque destacan algunos en la Ronda Histórica, donde "hay tramos con varios carriles para los coches mientras que peatones y bicis tienen que compartir apenas 60 o 70 centímetros".

En otras partes del país ya existen asociaciones de este tipo. Es el caso de A pie, que se creó en Madrid en la década de los noventa ante la "situación de acoso" a los peatones que denunciaban ya en su manifiesto fundacional. Antes incluso, en 1988, el Parlamento Europeo elaboró la Carta de los Derechos del Peatón que son, entre otros, "vivir en centros urbanos o rurales organizados a medida del hombre y no del automóvil" o que se le reserven "zonas urbanas lo más amplias posible que no sean meras islas de peatones".

Aunque ha costado lo suyo, es cierto que en la capital hispalense hay zonas que ya han sido conquistadas por el peatón pero, claro, no sólo de los parques o del Centro vive el hombre y todavía quedan muchas por las que pasar caminando y salir de una pieza es toda una proeza. Y no es sólo que las aceras tengan el tamaño de un pie del 35 sino que algunas están en tan mal estado que hasta parece más seguro echarse al asfalto.

Mientras el peatón consigue darse el sitio que le corresponde, no está de más mirar por donde se pisa. Que aunque uno vaya andando lo importante es llegar...

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