Cofradías

Carrusel de devociones

El primer día del único besamanos a la Virgen de los Reyes congrega a centenares de fieles en la Capilla Real

el 04 ago 2011 / 19:54 h.

La Virgen luce el pecherín de los corales y el manto azul.

A las seis de la tarde el sol cae a plomo sobre Alemanes bañando de luz los adoquines de una calle a esa hora apenas transitada por grupos de envalentonados turistas que se atreven a desafiar el azote de un mercurio desbocado y que hace honor a la canícula de agosto. La Catedral aún permanece cerrada a cal y canto, pero ya a esa hora casi un centenar de personas aguarda pacientemente la apertura de las puertas que les franqueará el camino hasta la Patrona de Sevilla.


En una plaza de la Virgen de los Reyes tomada por los coches de caballo, la cola de fieles que esperan depositar su ósculo en las manos descarnadas de la imagen fernandina arranca ante el cancel de la Puerta de los Palos y alcanza casi la Puerta de Campanillas. "Es el primer y último besamanos de la Virgen por este año y se espera que venga mucha más gente que de costumbre". La decisión del Cabildo Catedral de suspender el segundo besamanos debido a las obras de restauración que se acometerán en la Capilla Real a partir del día 8 es motivo de comentario generalizado entre los numerosos devotos, que no ven impedimento técnico alguno para justificar esta suspensión. "Cosas del Cabildo", se comenta en voz baja a pocos metros de donde la Virgen de sonrisa gótica, despojada esta vez del Niño y sentada en el sillón de besamanos con incrustaciones de plata, ofrece sus dos manos a los sevillanos apoyándolas sobre su falda.


La Virgen viste el pecherín de corales de la Casa de los Montpensier, una saya blanca regalo de los Herederos de Esperanza Elena Caro y el manto azul. "Normalmente este manto sólo se le pone para la novena, pero como se trata delýúltimo besamanos aquí la hemos puesto muy guapa", comenta Dolores Gálvez, una de las dos camareras auxiliares miembros de la Asociación de Fieles de la Virgen de los Reyes y San Fernando que en la mañana de ayer ayudaron a las camareras efectivas de la Virgen, las Hermanas de la Cruz, en el cambio de ropa. "Han venido tres hermanas y una novicia. Empezamos a las 10.30 y hemos estado vistiéndola hasta las 12.30".


El goteo de fieles que desfila ante la Patrona a través del circuito circular delimitado con cintas azules en el interior de la Capilla Real es incesante. Los hay que directamente se colocan en la rueda del besamanos y los hay que prefieren sentarse primero en los bancos de este enclave catedralicio para musitar sus oraciones en voz baja. De este carrusel de devociones en forma de besos es testigo cercano Adolfo Petit Caro, unos de los cinco capellanes reales que, ataviado con sus ropajes de canónigo, asiste sentado en un privilegiado sillón a escasa distancia de la Virgen a tan ceremoniosa tradición con la que arrancan los cultos en honor a la Patrona de Sevilla y su Archidiócesis. "Al ladito de la Madre y con la misma indumentaria de la Virgen", la imagen del Divino Infante contempla también la escena a resguardo de cualquier posible empujón detrás de la barandila dorada que escolta el presbiterio de la Capilla Real, otro de los elementos que serán objeto de restauración en cuestión de días.


El florista Ramito ya murió, pero sus hijos se siguen encargando de exornar con mil varas de nardos el paso de tumbilla de la Virgen cada 15 de agosto y de embellecer los cultos a la Virgen con ciudadas composiciones. Para el besamanos se han elegido "dos torres y ocho jarras" de una composición floral en tonos blancos que mezcla margaritas, liliums y alstroemerias.


A las siete de la tarde se reza el Santo Rosario mientras continúa el goteo de fieles. Una señora se interesa por cuál será el manto de salida. "Este año toca el rojo", le contestan desde la pequeña mesa atendida por miembros de la Asociación de Fieles donde los devotos se llevan un recuerdo de la Virgen en forma de estampa.


El besamanos a la Patrona de Sevilla continuará esta mañana en horario de 9.00 a 14.00 horas. Por la tarde, nuevamente a puerta cerrada, las Hermanas de la Cruz acudirán de nuevo a la Capilla Real para cambiar a la imagen de atuendo con vistas a la celebración de la solemne novena, que arranca mañana sábado y que culminará en vísperas del ansiado 15 de agosto, en que la Virgen recorra de nuevo el perímetro de la Catedral.

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