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Economía

Carta al dios ‘Mafo’ contra estos ‘rojos’

¡A votar, a votar! Un consejo de paripé con la decisión ya tomada

el 22 may 2010 / 21:54 h.

Santiago Gómez Sierra portaba la carta que solicitaba al Banco de España que interviniera Cajasur antes incluso de que se iniciara el consejo de administración que habría de pronunciarse sobre la fusión con Unicaja. "Estaba decidido a romper esa negociación y quería salir, además, corriendo. ¡A votar! ¡A votar! No estábamos dispuestos y muchos fuimos los que intervinimos en la reunión para decirle que era una locura, no había ni tenía argumentos para hacerlo. Se votó y el resultado, creo, fue una puñalada para Córdoba, para sus empleados, para la Obra Social, para las finanzas de Andalucía, para...".

Atardecía y los consejeros no afines ni al sindicato de Cajasur, Aspromonte, ni a la Iglesia presenciaban lo que tachan de "irracional suicidio". El cura Santiago Gómez Sierra, quien esgrimía que no había acuerdo laboral y no iba a sacrificar a la plantilla con un matrimonio no deseado con la entidad malagueña, se decantaba por encomendar los designios de la cordobesa al Banco de España.

"Lo juramos y perjuramos. El porqué no lo sabemos ya que no hay lógica alguna, salvo que, en su fueron interno, el Cabildo de Córdoba aún pensara que unirse a Unicaja era entregarle su obra a los rojos".

El que la decisión estaba tomada lo avalan dos hechos. Primero, antes de la votación ya se había filtrado el no, y por tanto el resultado estaba predispuesto. Y segundo, según atestiguan fuentes sindicales, un pacto verbal se había logrado en materia laboral, "pero Aspromonte lo dinamitó" por orden, aseveran, de la mano derecha de Gómez Sierra, Santiago Cabezas. Por tanto, agregan, todo ha sido un teatro "orquestado desde la cúpula de la Iglesia, que nunca quiso la fusión, y ha estado jugando con el futuro de una plantilla a la que dice defender".

Rayaba la medianoche cuando Gómez Sierra abandonaba la sede central de Cajasur, que será tomada el lunes por los tres administradores designados por el supervisor. Coche oficial, cara de pocos amigos. "Todo el periodo de negociación lo ha llevado al terreno personal, creyendo que era una afrenta contra él y contra la Iglesia. No es así. Era buscar una salida a la situación de la caja", indican los consejeros rebeldes.

Lo curioso es que lo querían todo y al final "se quedan sin nada". En efecto, el proyecto de fusión recogía una serie de compensaciones -algunos las identifican como "privilegios"- para los curas, y la que más querían era dirigir una potente fundación de Obra Social -que bautizó con el nombre Medina y Salizanes, obispo franciscano del XVII-. Con Cajasur bajo control del gobernador Mafo se irán con las manos vacías, no cuentan ya para nada, y dejan una entidad en la ruina.

Mientras tanto, en Unicaja la tranquilidad reina, si bien Braulio Medel ha perdido el sosiego. En 14 meses ha pinchado en dos negociaciones de fusión. La última, con Cajasur, tenía especial importancia en la configuración del nuevo mapa financiero regional, ahora empequeñecido.

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