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Cultura

Casa, trabajo y pareja... o ¡volar!

Bird People **. Sección oficial. Francia 2014127 min.Dirección:Pascal Ferran Intérpretes:Josh Charles, Anaïs Demoustier, Roschdy Zem, Radha Mitchell.

el 12 nov 2014 / 20:16 h.

Quien más y quien menos ha soñado alguna vez ser un pájaro, y más específicamente un gorrión, el más pequeño, despreocupado, aparentemente feliz y, sobre todo, libre de cuantos conocemos en un ámbito más o menos vulgar. Cuando más encorsetados nos vemos, más presionados y con un mayor peso de nuestras obligaciones nos sentimos, observar un pájaro con su simpático movimiento nos provoca un sentimiento combinado de agrado y envidia. Una evasión parecida a la de un gorrión es lo que nos propone Pascale Ferran, realizadora que ya visitó el Festival de Sevilla hace unos años con su particular versión de El amante de Lady Chatterley, en esta extraña película que podríamos considerar una comedia romántica. Dotada de un prólogo, una introducción y dos capítulos, su película peca sin embargo de excesivo metraje, lo que lastra sus posibilidades y hace su discurso innecesariamente largo y farragoso. En el prólogo asistimos a la vorágine de la gran ciudad, ilustrada de forma tan recurrente como poco original, en trenes y metros, donde la gente parece encontrar un oasis de intimidad y aislamiento tan sólo en los cascos de música. Posteriormente en la introducción conocemos a los dos protagonistas de la función, dos personas en principio sin nada que ver más que comparten un mismo espacio, un impersonal hotel en las afueras de París, situado estratégicamente junto a un gran aeropuerto, paradigma de la huida y el cambio. Ella es camarera del hotel y él un huésped americano en viaje de negocios. En los capítulos asistiremos a dos formas distintas de escapismo, una convencional, de ruptura y trauma, pero de cualquier forma liberadora; la otra, mágica y literal. Ferran empeña sin embargo demasiado tiempo y parsimonia para contárnoslo, y aunque acierta al sorprender, se pierde en su discurso pretenciosamente poético y metafísico, a la vez que fuerza en exceso un desenlace no por muy esperado convincente. El reparto internacional y la duplicidad idiomática contribuyen a hacer el producto más atractivo, pero no a elevarlo por encima de la superficialidad e incluso de la ingenuidad. Las continuas alusiones al esclavismo en el que nos vemos inmersos son demasiado evidentes, como esa esposa abandonada y victimista que no ve horizonte más allá de lo que se espera tradicionalmente de la vida, o los continuos flashes publicitarios que nos agobian, en calles y televisiones, así como el sempiterno consumismo y el destino predeterminado en necesidades coyunturales, sin reflexionar sobre si otro estilo de vida es posible, si es posible encontrar la felicidad de una forma menos planificada y convencional.

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