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Casas y sótanos inundados en Écija por el desbordamiento del arroyo Argamasilla

Écija sufrió ayer la riada más grave desde diciembre pasado. Y el culpable fue el arroyo de la Argamasilla. La crecida del afluente del río Genil, que cruza soterrado parte del casco urbano, provocó en la madrugada la salida de agua por las alcantarillas de la zona de Puerta Osuna, punto que suele anegarse cuando el Argamasilla sube de nivel.

el 09 mar 2010 / 10:58 h.

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Los operarios retiran el lodo de las calles de Écija

Es la cuarta inundación en el municipio en los últimos tres meses y medio, algo que el Ayuntamiento atribuye a "la subida fortísima del nivel del arroyo". El concejal de Seguridad Ciudadana y Movilidad, Manuel Torres, aseguró que ha sido "con diferencia, la más grave y la que ha afectado a más calles y hogares": al menos 20 viviendas y comercios y 15 garajes. "Empezó flojito, pero en diez minutos llegó un momento que fue descomunal", relata Torres, que asegura que "salía agua por todos sitios, ha sido muy fuerte". Según vecinos de la zona, el caño de agua que salía de las alcantarillas llegó a alcanzar el metro de altura.

Eso fue de madrugada. "Sobre las 3.30 horas dejó de salir agua, desaguó la zona de Puerta Osuna, que era la que vertía agua al resto de calles y llegó un poco de tranquilidad", prosigue, a la vez que apuntó que una hora después aún había gente limpiando cocheras.
Bajos, garajes y sótanos fueron los más afectados. Además de la zona de Puerta Osuna, el Argamasilla anegó los barrios de la Victoria y de Santiago, y una veintena de calles, como Arroyo, Empedrada, Leonís, Hospital, Vacas, Mendoza, Cristo de Confalón, Emparedamiento, Paloma, Cava, Padilla y Maritorrija, estas tres últimas cerca de la céntrica avenida Miguel de Cervantes.

El otro punto conflictivo, la pedanía de Isla del Vicario, seguía ayer incomunicada al quedar cortados los caminos de acceso por la crecida del Genil. Sin embargo, el Ayuntamiento no desalojó a los vecinos, al negarse éstos a abandonar sus viviendas. Según fuentes municipales, al menos 30 viviendas están afectadas por la crecida del río "cuando ni siquiera se había podido limpiar el barro" generado por la última riada.

"Estamos atentos y seguimos en alerta porque el río sigue alto aunque no se prevén más lluvias", señaló Torres. Policía Local, Protección Civil, Bomberos y operarios de Urbanismo siguen pendientes de cualquier incidencia. El concejal pidió "tranquilidad, calma y prudencia" a los vecinos y que no se acerquen al río, pues "puede ser peligroso".

En este sentido, el Consistorio ha cerrado el parque ribereño de San Pablo "para evitar el tránsito de personas cerca del río" y prevenir accidentes por el riesgo de crecidas.

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